Pregunto: ¿Qué quieres acontecer si tus trémulos devaneos no sugieren ni un desmayo? Respondes: Un desafío a la corriente que nos lleva. Monólogo (reflexión en voz alta) Son esos fríos manantiales los que estimulan mi ensueño, ese letargo cautivo el que me posee ensimismado en esa letanía perdida ¿Quién la olvidó? El devenir extrae sustancia de lo impasible, lo transmuta en inminente realidad que subyace más allá del último fulgor de cualquier vela prendida. Son los rescoldos aún humeantes del último banquete, unificadores de materia, presos de la carencia de nada y agobiados por el todo, siempre pasa en las mejores familias. Se unifica el recorrido y se hace lento y parsimonioso como una orquesta afinada, convencional, algo burlesca, tragicómica en su puesta de escena, aire tibio que viene a alegrar la verbena de los deseos. Desliz calculado como el dardo lanzado a la diana, como la manzana que cae del árbol, física de los elementos, velocidad, gravedad, tiempo y espacio, todo llega, sin más, hay normas insoslayables nous que dijo aquel griego antiguo, ordenador de todo lo descifrable, sistematizador del sistema sistematizado que nos lleva y nos trae en ausencia de algo que contar. Ser en un espacio y en un tiempo para las sombras que nunca fueron, anhelado no – ser que siempre alumbras mi intención, caldo de cultivo para todo lo demás, ausencia y presencia, magnificencia que se pasea indiscreta, nueva horterada de los tiempos. La verdad nunca fue inventada, permanece dónde siempre, discreta, disimulada por otros, digna y jodidamente calumniada por la industria del consumo omnipotente que todo lo quiere, habemus pleitesía. Interrumpes: ¿Dónde está mi desafío? Respondo: Lo olvidaste de tanto esconderlo. Continúo mi monólogo (reflexión en voz alta) Siempre he querido saber qué hay en ese espacio etéreo que no es burda materia, ni aire, ni hoja, ni carne, ni mente, ni cuerpo, ni estrella, ni cielo, ni por supuesto espíritu (dejémonos de chistes) qué hay ahí en ese espacio ¿Oxígeno, nitrógeno? ¿Y? no, eso no, me refería a qué hay, no a qué es. Tendré que alejarme de esas neuras para emprender otras, más simpáticas y complacientes con los relojes y con uno, claro, que sí, que lo he dicho, con uno, pero siempre si se ve desde el punto de vista de la utilidad que reina en el utilitario microclima que se crea en este globo. ¿Y qué decir del globo? Nos pasamos siglos esperando a que alguien rompa la cuerda y emprender la huida, pero ahí está prendido, sin movimiento aparente, pobre globo al que no quieren disfrutar, pero todos quieren manosear, quizás reviente sin haber conocido a otros globos allá en las alturas, dónde las bombillas titilan de frío, ahí lo vemos desconcertado, quejumbroso, cansado de tanto patán. ¿Alguien sabe si los sexos tienen ángel? interesante la pregunta, pero la respuesta se atisba plana, pues dicen que lo segundo carece de lo primero, vulgar gilipollez confundir la sutileza, la sensibilidad, la belleza, el encanto con la entrepierna, aunque bien pensado qué levante la mano quien haya visto un ángel y quien no que se la guarde, pues probablemente tenga que utilizarla, las manos son muy importantes, en ellas descansa los orígenes de la humanidad, para hacer fuego, para cazar, pescar, recolectar si eres manco estás jodido, aunque siempre te quedará la otra mano, o los pies esos grandes olvidados, de hecho, volviendo a la mano, fue ella quien empujó la rueda y ahí ya la liamos, volviendo también a los supuestos alados y bien publicitados ángeles, decir que mis (posesivo muy acertado pues es mi monólogo) ángeles son posteriores al quehacer humano, son precisamente el resultado de ese quehacer o te sale un ángel o un demonio, con uno te alaban con el otro te lo puedes pasar en grande, no hay nada malo en probar entonces. Interrumpes otra vez: vaya murga compare Respondo: terapéutica dirán ¿y qué es terapéutico? Continúo mi monólogo (reflexión en voz alta) Había un hombre el otro día que empezó a delirar y decía solo sandeces, nunca vi a nadie razonar de esa manera, era un hombre que lo había sido todo en el terreno de la horticultura, fue patrón antes que marinero y eso le ayudó a llegar dónde llegó, guía ilustrísimo, mesías del nuevo amanecer, pero se le fue y ahí sigue, aunque mejor y pronto lo veremos otra vez buscando razonar, hay que aprovechar para asistir a sus clases mientras siga convaleciente, veré lo que puedo hacer. Llegados a este momento se apaga una luz, dejémosla apagada querrá descansar de su brillo, de su luminosidad, no le gustará el protagonismo como a otras luces que se pasan la vida luminosa encendidas hasta que se funden, vaya plomo que no salta, salta conmigo, pero deja de joder brillo cegador, improductivo brillo. ¿En dónde estábamos? ¿Hemos sacado ya las viandas del frío? ¿O siguen ahí petrificadas a la espera de una lengua y unos dientes? A la tierra volverán como todos ¿Es que salimos alguna vez de ella? repito ¿Es que salimos alguna vez de ella? pregunta para esos que se dicen amos del mundo, duplicada por si acaso, es que son muy cortos oiga, pero claro los amos, amos son, y si no pues lo dicen para que todos nos lo creamos, es fácil y tan simple que es cruel solo el pensarlo, bueno ya me ha sentado mal la perorata de tanto nombrarlos. Aunque poco pueden hacer ante lo que se avecina (ahí abajo)

 

Es el caos señores, al fin llegó y lo hizo para quedarse.