En un mundo ideado surges de entre las tinieblas más lúgubres en forma de nube negra, y es que siempre fuiste eso, una idea, humo postizo. Tu mirada vegetal prepara la cábala y nadie escapa a tus garras afiladas. Preferiste jugar con tus reglas, antes que mirar a los ojos y tensaste la cuerda como solo tú sabes hacer, dejando impregnado ese aroma a tierra antigua, embriagando los sentidos de tus presas.

Pero yo desperté... justo a tiempo de saber que el antídoto estaba cerca de mí, solo tenía que mirar a mi lado. Rara avis ya no me cazarás, deja atrás tu vuelo de niña perversa, porque como ya sabes, en otras alas vuelo, en otros ojos vivo.