
Difícil conciliar presente y anhelos anacrónicos para quien una vez miró y vio luz más allá de su ventana abierta a lunas sin dueño, que ya no reconoce el rastro que deja el aleteo de cualquier osado, seña de una generación, algo por lo que luchar, principio de moralina futura, puritanismo infecto, elitismo ocasional. Tiempos presentes, tan pulcros y terapéuticos para todos, más para quién cree en ellos, no como una comedia, sí como algo que aprender, ser un hombre de tu tiempo, no vivir en ese espacio etéreo que se evapora con los últimos rayos de un sol que ya no calienta, que imitan y convierten en una enorme estufa de butano, desterrando a la vela que los alumbró. Mundo aséptico transformado en un spa global, sí, igual que esos en los que te dan masajes aromáticos con plantas traídas exclusivamente del Tíbet, esos centros-terapéuticos de hidromasaje-yoga-tai-chi-chi-cuan y otras artes orientales, en los que te puedes pillar un buen colocón de oxígeno a un “módico” precio, pero nada de drogas eh, es solo oxígeno, natural, no tanto quizás como el que encuentras gratis en las montañas, pero natural y sin el sobreesfuerzo añadido de subir ninguna cumbre, mundo diseñado para el confort del alma, alma sana aliada con una buena cuenta corriente. Enredados en esa urgencia convenida y aceptada, hasta ensalzada, para posterior queja, destinada a convencer de lo que nos lo curramos y lo que sufrimos en este mundo salvaje, de ahí la búsqueda de refugio en dogmas orientales, mejores que los occidentales, estar en la onda es tener una casa energéticamente estable y equilibrada, es que lo dice el “feng-shui”, que habla de no dormir debajo de una viga, habrá que escayolar el techo entero, cuidado con ese espejo, no puede reflejarnos, porque si lo hace es como si durmiéramos tres, vaya trío que nos podíamos hacer con el espejo, aunque el tipo ese se parece mucho a mí, ¿qué fue antes el huevo o el “feng – shui”? Aún recuerdo cuando tenía cierta autoridad el diseñador, que ahora, también sabe de eso, qué remedio. Tener una dieta acorde, de lo que se come se cría, como proyectar mi yo al exterior a través de lo que como, hay que defecar subido a la taza del váter, hay que parir en la bañera, viva el parto natural, cuidado con el mal de ojo, hay mucha mala gente que te puede gafar - sobre todo si van sucios y andrajosos, o sea, faltos de una sesión de spa - y te piden algo y no se lo das, lo que antes era clasismo ahora se convierte en prudencia energética, al final mejor que le des unas monedas, no vaya a ser que te transforme en ser pensante y te des cuenta de que te estás convirtiendo en un puritano moderno, alguno que otro surgido de las cenizas del 68 que ha acabado leyendo las cartas y confiándose a los astros, los astros y la astrología, que nunca tuvieron mucho que ver, ese puente entre racionalidad y superstición da para mucho, se empieza por ahí y puedes acabar vestido de naranja y rapado al cero, solo es cuestión de que las casualidades te vayan alumbrando el camino hacia la verdad que subyace en el fulgor de la vela, llama que ya no alumbra a quien no la mira.


1 comentario
Me usta la última frase, llama que ya no alumbra a quien no la mira, andamos últimamente muy despistados y pensamos que toda luz cegadora es perjuicial, saludos
Escribe un comentario