
1. El despertar
Despierta en un paisaje extraño, en un tiempo extraño, en un silencio extraño, en un cuerpo extraño, sólo una fina hebra sujeta su percepción sobre él mismo en un pasado que se dibuja vetustamente en recuerdos fugaces. Yace desnudo en un manto húmedo de helechos azules, tarda en reconocer las señales de su atlas corporal, vuelve su atención al entorno, pero lo que ve no es producto de su raciocinio, de su conocimiento previo, del análisis empírico de las cosas, tan útil desde dónde viene, si es que ha llegado de algún sitio. Un ave multicolor con antenas se suspende en el aire frente a él y le habla, lo sabe porque él comprende y responde, de inmediato olvida lo hablado y el ave se esfuma diluyéndose en el cielo purpúreo. Se levanta, aún aturdido y comienza a caminar sobre el húmedo tapiz de helechos, durante un buen rato sólo paz y desolación descubre en este mundo onírico, aunque él sabe que no es un sueño, demasiado real para serlo, siente que el silencio le estremece y a la vez lo conmueve, es como una cura secreta del alma, inicia una prolongada ascensión que lo llevará a la cumbre más cercana, una vez allí se detiene y esboza una gran sonrisa de satisfacción, por fin algo conocido para él, hasta dónde llegan sus ojos ve un tupido bosque de tejos.
2. ¿Un Bosque de Tejos?
Lleva andados mil siglos y no consigue llegar a su anhelado bosque, lo sigue teniendo a la vista pero incomprensiblemente todavía no ha alcanzado al primer árbol, no sabe qué es lo que le empuja a llegar, pero en su mente no cabe más que esa meta ¿ilusoria? Si confía en sus sentidos no, lo ve, lo tiene al alcance de la mano, pero siempre hay camino que recorrer, el mismo pájaro multicolor que vio justo después de su despertar pasa veloz y se pierde entre la arboleda, ansía esas alas de color para remontarse y alcanzar esas sombras. El paisaje ya es muy diferente a cuando partió, ya no hay helechos azules ni humedad, se encuentra en un desierto gris y un calor asfixiante empieza a incomodarlo, todo está extrañamente concentrado como si estuviera a punto de eclosionar, una luminiscencia empieza a cubrir el cielo y el calor se multiplica, observa aliviado un lago a unos doscientos metros, corre hacia él, sus aguas son también grises como plomo líquido, sin embargo su sed extrema necesita saciarse y no duda en agacharse y beber, la encuentra deliciosa, como agua de manantial piensa, y muy fresca, casi helada, está un buen rato bebiendo hasta que su sed desaparece, no hace más que levantarse, cuando aterrado, presencia el cambio, se encuentra en una nada blanquecina, como un folio en blanco a la espera de ser escrito, sus pies desnudos se asientan sobre una esponjosa nada, la visión de los tejos desaparece en lontananza, sin embargo no puede renunciar a ir en su búsqueda, algo extremadamente potente le impulsa a seguir buscándolos, comienza a andar, observa que a cada paso que da, se dibuja una huella, al cabo de un rato se vuelve y ve perfectamente el rastro que ha dejado atrás, unas pequeñas manchas grises en esta blancura insulsa. Quisiera encontrarse con alguien que le diese una explicación ¿racional? a lo que le está ocurriendo, qué mundo es éste, cómo ha llegado él hasta allí, qué fue de su mundo, de su tiempo, de sus familiares y amigos, por qué a él le ocurren estas cosas, un sentimiento de aflicción le recorre cada poro de su piel, una lágrima brota de sus ojos, al caer sobre el blanco tapiz hace un agujero inmenso, tan inmenso que se cuela irremediablemente por él y cae a otro nivel de percepción, pero éste sí que le es conocido, vuelven los helechos azules y en el horizonte, majestuosos ahí siguen los tejos.
3. Mirik
No tarda en percibir otro cambio de paisaje, rocoso es ahora el panorama que percibe, rodeado de montañas y con escasa vegetación, como un paisaje lunar extrañamente improvisado para él, sin embargo a lo ¿lejos? aún siguen los tejos, o eso es lo que le dice su vista. Unas rocas grandes y puntiagudas se encuentran por todos sitios, como atentos centinelas que secundan sus pasos, el calor ha desaparecido, por el contrario su cuerpo desnudo empieza a resentirse por el frío. De repente siente que alguien le sigue, lo percibe con total claridad, incluso puede ver la sombra moviéndose hacia él, pero no da crédito, cuándo vuelve la vista comprueba que es veraz, una de las rocas con forma de menhir le sigue, suspendida a escasos centímetros del suelo arenoso, se queda paralizado, aguardando, cuando llega a su altura se detiene, pasan diez segundos de absurdo reconocimiento mutuo, ya empieza a dudar de su cordura, pero entonces percibe un mensaje de la roca, le llega perfectamente a su mente, como una potente luz del faro de un puerto en una noche sin luna, la roca se identifica como habitante Mirk 13005874. Intenta seguir la comunicación y le envía mentalmente una pregunta que le lleva martirizando desde su despertar ¿Qué mundo es este? La respuesta aún le desconcierta más y le sume en un profundo pesar, este mundo es el tuyo, el planeta azul. ¿Dónde está la gente? ¿Los humanos cómo yo? Cambiaron el poder y dominio por alas, ahora son mensajeros ¿Cuéntame más de este mundo? De tu mundo también, querrás decir... Sí de mi mundo. Verás, no todo es casual, estás aquí por algo que en su momento descubrirás, la Tierra está prácticamente deshabitada en lo que al mundo animal concierne, sólo tendrías que ver las profundidades de nuestros océanos. Como en una gran pantalla proyectada sobre el cielo purpúreo se visiona las profundidades de un océano desolado, una extraña criatura llega a verse al cabo de un rato, un pez cuadrado y plano, de color verdoso fluorescente con dos extrañas aletas, la visión dura unos diez minutos más, y no vuelve a ver a ninguna criatura animal, solo algas y líquenes, de variopinto color fluorescente, le llama la atención la oscuridad de esos fondos, en contraste con las plantas. En este mundo casi todo son minerales y plantas, no es un mundo muerto por el contrario, pero es un mundo extremadamente anciano ¿En qué año estamos? ¿Cuánto tiempo tienes tú? Mejor que no te lo cuente, no podrías procesar racionalmente mi contestación, sólo te digo que este es un mundo cansado, anciano y enfermo, pero con unas ganas tremendas de renacer. ¿Y los tejos? Ellos son los amos del mundo, los veneramos como auténticas reliquias del pasado, representan el poder vegetal triunfante, sé que es lo único que te resulta familiar y a ellos debes llegar, ellos te aguardan. Sí pero ¿cómo? Caminando lógicamente, no hay secretos en eso. Es precisamente lo que hago, pero nunca se acercan. Cuestión de percepción, la tuya es de tu tiempo, aquí todo es diferente, sólo te digo que cada vez estás más cerca de ellos, sigue tu camino. La roca se desploma y queda encallada en la tierra arenosa, ya es el objeto inanimado más familiar para él, intenta entablar otra vez conversación, suplicándole que no le abandone, que le acompañe en su camino, pero no obtiene contestación alguna, se encuentra solo otra vez, pero no se acaba de acostumbrar a ese sentimiento de soledad que añora la compañía de una roca, esto es de locos, piensa humanamente.
4. Mensajero alado
El paisaje vuelve a cambiar extrañamente, ahora se encuentra en una llanura arcillosa, en el que a veces hunde sus tobillos, árboles triangulares de hojas rojas aparecen como sustitutos de las rocas, las lejanas montañas den rededor también parecen estar compuestas por el mismo material de arcilla sobre el que se sustentan sus pies desnudos, el frío que ha dejado su cuerpo entumecido y con un ligero tono amoratado, cesa y percibe un clima templado y agradable, el cielo parece lo único inmutable aquí, en su tono purpúreo, quizás haya adquirido un matiz ligeramente más claro, libre ya desde hace un buen rato de esa luminiscencia incómoda. No deja de perder de vista ese bosque que se dibuja frente a él. En todo este tiempo apenas es consciente de su desnudez, no siente ningún tipo de pudor, ni siquiera se plantea el cubrirse con nada, se siente a gusto en ella, fundiéndose con el silencio y las sensaciones que le transmite alguien o algo, que lo llenan de paz y le animan a seguir caminando. Vuelve a ver al ave ¿será la misma? Se pregunta, pero esta vez no pasa de largo, se detiene nuevamente junto a él. Sí soy el mismo, me llamo Mijail y soy el encargado de transmitir los mensajes en este sector de planeta. Se acuerda de lo que le dijo Mirk y trata de confirmar él mismo sus palabras ¿Eres humano? Tanto como tú ¿Qué ocurrió? No tengo tanto tiempo como crees para contarte eso, pero todo desencadenó en esto, quisimos pasar de la ficción a algo más tangible como es el vuelo, siempre quisimos volar, pero nunca nos dejaron, tardamos en darnos cuenta una eternidad de que el dominio y su acompañante fiel, el poder, eran incompatibles con aquello que por entonces flotaba en las alturas, los sueños, tardamos mucho, demasiado, para llegar a la conclusión de que para alcanzar esos sueños había que ir a buscarlos y el único modo era volando. ¿Pero cómo evolucionó todo para llegar a ese cambio tan radical? Bueno cuestión de experimentación genética y a partir de ahí evolución gradual en el tiempo, digamos que mis antepasados, descendientes futuros tuyos, dieron el primer empujón, lo demás fue evolución natural. ¿Por qué este mundo es mudo? El lenguaje tal como tú lo entiendes desapareció como tantas otras cosas, nadie lo cuidaba y las generaciones que iban llegando fueron olvidándolo lentamente, pero sin vuelta atrás, entonces se experimentó con la telepatía y hasta ahora ¿Qué triste? La tristeza ha ido curtiendo a este mundo desde sus inicios ¿Pero en qué año estamos? No lo quieras saber ¿Qué es lo que me dijiste nada más despertar? Eso creo que lo sabes, si no, no estarías yendo hacia dónde vas ¿Ellos te mandan? Ellos son mis amos ¿Qué edad tienen? No lo quieras saber. ¿Y tú? Yo no te lo ocultaré, treinta y nueve años ¿Qué esperanza de vida hay para vosotros? Suele llegar a los cincuenta años ¿Cuándo llegaré a mi destino? Cuándo pases una noche entera en este mundo, tu mundo ¿Luego podré regresar a mi tiempo? Eso será decisión tuya, serás libre pare decidir, adiós amigo tengo que partir, mis mensajes me reclaman. Una última pregunta ¿Qué me dijiste nada más despertar? Los mensajes se revelan una sola vez amigo, de todas formas estás haciendo lo que debes ¿Qué es lo que debo? Andar. Alza el vuelo y las frágiles antenas parecen desprenderse de sus plumas por el impulso. Anhelante cada vez más por alcanzar su bosque, continúa caminando, ahora mira con mucha más frecuencia el cielo, buscando la oscuridad de la noche y aguardando los secretos que habitan en ella.
5. La Dama de la Cueva
Llega la noche acompañada de una monumental tormenta, llueve a mares y se tiene que refugiar en una cueva, el paisaje ha ido cambiando conforme llegaban las tinieblas, la arcilla dejó paso otra vez a la piedra, todo aquí es árido y desolador. En la cueva no está solo, alguien le habla, una voz de mujer le ha llamado por su nombre, algo que casi había olvidado, ella no utiliza la telepatía, le reconforta saber que lo que le dijo el ave parece no ser de todo cierto, el habla, el lenguaje no se ha extinguido. La busca pero sólo ve unos ojos brillantes y hermosos en la oscuridad, centro de una cabeza cubierta por una capucha, lo mismo que el cuerpo lo está por una túnica oscura, apenas imperceptible por la propia oscuridad de la cueva. Conoce esos ojos, es más, sabe que guarda con ellos una relación de afectividad, no sabe precisar bien, pero los conoce, ama a esa mujer, ella le tranquiliza y le dice que se relaje y que no intente avanzar hacia ella, pues sería en vano, le dice que no es real, que no es de este tiempo, que es coetánea suya y que tiene que pasar una prueba importante para la que ha sido enviada, le pregunta por su nombre, le dice que lo sabrá al alba, que espere, algo le arde muy adentro, es un sentimiento de amor baldío que le llega desde un rincón oculto de su cerebro, pero que su corazón se niega a aceptar ¿Cómo puede ser racional el amor? Le dice que tiene que intentar calmarse, que se tumbe, espera encontrar hostil el piso, pero para su sorpresa lo que pensaba dura roca tiene la textura de blando césped, se estira y se relaja. Ella le habla de él, de esos años, de ese tiempo de ambos en que todo era tan diferente, él lo revive todo, su vida pasa por delante, su infancia, sus padres, hermanos, su pubertad, su juventud, sus primeras novias, ella, ella, ella, sus ojos, su primer trabajo, sus estudios, sus amigos, su mundo, sus excursiones, sus árboles, sus setas, sus setas, sus setas, sus setas, ahora recuerda, estaba con sus amigos en esa ruta senderista, en ese bosque encantado, maravillado por todo, por esa vegetación portentosa, por esa humedad llena de vida, por esos hongos que encontraron, ahora comprende, era un sabor agradable, un sabor a tierra, a raíces, levemente dulce.
Se despierta entre sudores, en la cueva ya ha amanecido, la busca, pero ya no está, lo que daría por volver a verla, por llenarse de esa mirada vegetal, y embrujarse de nuevo, sale de la cueva y alza la vista sobre el cielo purpúreo del alba, unas nubes verdes trazan un nombre. Ya sabe quién es, siempre lo supo, siente la garganta cargada de congoja, su latido se acelera, debe controlarse, aún le queda la última y más deseada etapa de su viaje, el encuentro con los tejos.
6. El Guardián del Tiempo
La mañana es fría pero agradable, ya ha conseguido dominar sus emociones, desbocadas desde la entrada en la cueva la noche anterior, estaba escrito que debía diluviar, que debía refugiarse en esa cueva, aún sigue recreándose en esos ojos, pero sabe que debe concentrar la atención en lo que ahora sí ve acercarse. Ya puede ver los primeros árboles, está andando sobre un prado, sí un prado “real” para él, aquí no hay helechos azules, la hierba es verde y el rocío la cubre, ese rocío también es “real”, llega a la altura del primer árbol, intenta tocarlo, abrazarlo, pero abraza la nada, es como un árbol fantasma, inútil al tacto, sigue andando, ya está rodeado de tejos imponentes, pero ninguno puede asir, se tiene que conformar con verlos bellos, robustos, solemnes, se siente ebrio de dicha, rodeado de tanta belleza, las sombras ya lo cubren por completo, apenas percibe por donde anda, se desorienta. Pero no tarda en tropezar con un árbol que sí es tangible, el golpe lo deja momentáneamente inconsciente, pero pronto se recupera y abandona el extraño desdén que le produce el no poder tocar los árboles, acaricia su corteza nudosa, arrugada, llena de siglos y siglos, quién puede saberlo, este tótem debe ser antiquísimo. Su tronco es inalcanzable para sus brazos, aún así intenta abrazarlo hasta donde llegan, todavía no ha levantado sus ojos a la copa, cuando lo hace, la visión casi lo enloquece, no ve final, la copa se extiende hacia lo alto en una sucesión interminable de ramas y hojas, como una infinita enredadera hacia al cielo, una grandeza sin colofón que lo deja postrado a sus pies. Entonces entabla comunicación con él, le asegura que sólo llegan allí los seres sensibles con la naturaleza, que por eso fue elegido, que puede volver a su tiempo si quiere, pero que también puede quedarse y formar parte de su bosque, de la única reserva que queda en este mundo, de árboles ancianos, venerada por todos los habitantes de la Tierra. ¿Por qué no he podido tocar los otros árboles? No eres de este tiempo, ellos tampoco lo eran, pero decidieron quedarse, tú puedes hacer lo mismo. Entonces se vuelve a acordar de esos ojos, de esa mirada reconfortante. Muchas gracias, aunque seguro que volveré, ya sé como hacerlo, pero por el momento alguien me espera en mi tiempo. Cómo quieras, aquí siempre serás bienvenido, puedes marchar si quieres, sé que quien te espera es muy especial para ti, corre hacia ella...
7. Tomando provisiones
Los demás aún siguen durmiendo, debe ser ya bastante tarde y deben regresar al pueblo, les esperan cinco horas de camino aún. Inicia un pequeño paseo para despejarse, hace un día maravilloso, de sol y viento helado, el cielo está despejado en un azul imponente, a unos cientos de metros, encuentra unas cuantas más, las mete en la bolsa antes de disponerse a despertar a los otros.

3 comentarios
Vaya pedazo de post, voy a necesitar más de un día apra leerlo, me gusta mucho el bosque de tejos, precioso, saludos
Un bello relato que nos sumerge en el fabuloso mudo de los sueños donde todo es posible. ¿O acaso todo es producto de un estado alucinógeno? Que más dá. Realidad, fantasía, alucinación... ¿Quien podría distinguirlo?
Felicidades.
Un texto brillante...Me enganchó desde el principio.
Llegue hasta tu blog por casualidad, vi el relato, empece a leer...y no pude parar hasta la ultima palabra... =)
Me encantan los relatos de fantasía, en los que todo es posible...Y no existen limites, tan solo los de la imaginación...
Me sorprendio el final... :)
Agregaré tu pagina a "favoritos" y te seguiré leyendo.
Un saludo ;)
-SilviA-
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