Caigo... caigo y me distraigo.
Me dejo evadir, sentidos en el aire,
al azar de un vaivén,
en el cielo rosado del vacío.
Me conforto en tu calada,
me dejo llevar por la calma de la inercia humeante
y se me duerme el ansia entre caídas y desvelos.
Vocifero sin oirme
y sin oir a nadie sonrío.
Me dejo ir en el acto,
complacido.
Disfruto la suavidad de los segundos,
marcados por un reloj sin agujas,
allá en lo alto,
tras los muros del pasado.
Ralentizo mi viaje
y hago un guiño a la armonía
que me da el aspirar por un instante tu alegría.
Por eso bebo de tu influjo,
placer místico percibido,
de dimensiones y matices,
dibujados en tu esencia duradera...
Tierra, Luz y Agua
Caigo... caigo y me distraigo.