Hay sueños que enraízan con la emoción más profunda, que surgen de la estela que dejaron personas, ambientes, sabores, olores, colores, rasgos con que identificar un pálpito, un pasado latente aun en algún lugar oculto de tu alma, resistiéndose a apagarse, aun humeante. Es al identificar ese sentimiento a flor de piel, ya ajeno al mundo onírico, cuando te das cuenta del hueco, de lo que te falta, algo que no supiste echar en falta, pero que alguien o algo, quien sabe si eso que llaman conciencia, te lo recuerda, para que al menos lo guardes con mimo y nunca lo olvides, pues en ello habita parte de ti, ya que está prendado de ti, forma parte de tu existir.