En este jardín por el que transita la materia, las almas se reúnen de vez en cuando, a intercambiar sonrisas y guiños, entre trago y trago y exaltaciones continuas a la pasión desbordada, gozando de la existencia preciosa del momento, del maravilloso y prometedor instante. Jamás hubo almas tan terrenales, ni jardines más frecuentados. Salud!
PD. Enlace pinchando el título
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