Cierro los ojos: negro, negro, temblor, y luz.
Me imagino como me gustaría ser, me reinvento a mí misma una y otra vez, intento buscar la más pura, la más yo.
Quito capas y capas de superficialidad, de banalidad, y allí a lo lejos la veo.
Abro los ojos tranquila, aún está conmigo.