Viejo y gastado
pero
altivo e imponente,
tristeza infinita en tu copa divina,
ramaje frío,
falto de abrigo por tu otoño tardío.

Vespertina imagen contra cielos de escarcha.

Es la brisa que alimenta la vida,
la que da alegría
a tu porte sombrío.

Es el día que se va con presteza,
quién le roba a mis ojos
tu singular hermosura.

Que la noche te guarde
por los tiempos futuros.