Juegan a ser envoltorio, juegan a ganador, a bonita apariencia, a ser triunfadores en la coartada de siempre, tan relucientes como el oro y tan falsos como la hipocresía, son expuestos en lujosos escaparates, prostituyen su honor y se ríen de las miserias, son la peste más nauseabunda que jamás existió, pero a pesar de todo, son respetados por la mayoría, mientras almas inocentes pagan por ser contenido, por perder la partida y por ser fea realidad, por ser honrados como la verdad y tan dignos y justos como la necesidad: Así es la vida, dicen todos, la justicia hay que ganarla con el sudor de tu frente. Aseguran.