La Coctelera

TIERRA LIBERTARIA

Caminar para seguir latiendo

Categoría: Textos y Citas

17 Febrero 2009

25 años sin Cortázar (Rayuela, capítulo 7)

Andrés 17, feb , sin comentarios

El pasado 12 de Febrero se cumplieron veinticinco años de la muerte de Julio Cortázar, vaya desde esta página un pequeño homenaje al autor de "Rayuela".

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

 

                    Julio Cortázar

 

sin comentarios Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo

15 Mayo 2007

La Escuela Moderna de Francisco Ferrer

Andrés 15, may , 1 comentario

Hemos escogido La Escuela Moderna como el primer título para iniciar la sección de pedagogía en nuestra biblioteca virtual porque el solo hecho de llevar a la práctica, su autor, conceptos educativos en franca oposición con el estado mental prevaleciente en la sociedad española de esa época, le costó la vida. Podemos decir que concretiza hasta dónde puede llegar la intolerancia y simboliza en consecuencia la oposición a los métodos educativos de control. Agregaremos que la lucha de Francisco Ferrer Guardia por liberar las mentes de la ignorancia y de los dogmas no ha terminado, sigue siendo una prioridad en el mundo entero ya que, como en esa época, el controlar la educación y la formación de los individuos constituye una de las metas primordiales de los grupos de poder en las sociedades humanas.

Francisco Ferrer Guardia nació el 10 de enero de 1859 en Alella, cerca de Barcelona y, a pesar de haber nacido en una familia muy católica, o gracias a ello, abrazaría la corriente anticlerical. Más adelante, ingresaría a la logia Verdad de Barcelona. Hombre de su época y consecuente con sus ideas, apoyaría en 1886 el pronunciamiento militar cuya finalidad era proclamar el advenimiento de la República, lo que le obligó a exiliarse a París al fracasar este movimiento. Se quedaría en Francia hasta 1901 en donde enseñaría el castellano y según parece, concebiría los conceptos educativos que tomarían cuerpo en su proyecto de Escuela Moderna. Gracias al apoyo de una antigua alumna, Ernestina Meunier, que le heredó una propiedad de un millón de francos, pudó llevar a cabo su proyecto en la ciudad de Barcelona, hasta que en 1906 Mateo Morral, traductor y bibliotecario de su centro educativo perpetrara el atentado frustrado contra Alfonso XIII. Esto tuvo como consecuencia para Francisco Ferrer el cierre de la Escuela Moderna y varios meses de encarcelamiento por complicidad, al término de los cuales fue absuelto. Al año siguiente, se trasladaría a Francia y a Bélgica en donde fundaría la Liga Internacional para la educación racional de la infancia.

Pero, de regreso a España, y debido a su antiguo vínculo con Mateo Morral, es detenido en 1909 acusado esta vez de ser el instigador de las demostraciones de protesta que tuvieron lugar en julio en contra del embarque de tropas hacia Marruecos y que pasaría a la historia como la Semana Trágica.

Tras un simulacro de Consejo de guerra y un agitado proceso, es declarado culpable y ejecutado en la prisión de Montjuich el 13 de octubre de 1909.

Como documento histórico, a continuación publicamos la sentencia reproducida en la Enciclopedia anarquista:

Sentencia

En Barcelona, a 9 de octubre de 1909, reunido el Consejo de guerra ordinario de plaza para ver y fallar esta causa, habiéndose hecho relación por el juez instructor del resultado de autos; presente el acusado; oídas la acusación fiscal y la defensa, y de acuerdo con el dictamen del asesor, por unanimidad, el Consejo de guerra declara:

Que los hechos perseguidos en esta causa constituyen un delito consumado de rebelión militar, por la concurrencia de las circunstancias tercera y cuarta del mismo:

Considera responsable del mismo, en concepto de autor y como jefe de la rebelión, al procesado Francisco Ferrer Guardia, con las circunstancias agravantes del art. 173 del mismo Cuerpo legal;

Y en su virtud, le impone, con arreglo al artículo 238, en su número primero, la pena de muerte con la accesoria, caso de indulto, de inhabilitación absoluta perpetua; condenándole también a indemnizar todos los daños y perjuicios ocasionados por los incendios, deterioros de vías de comunicación, férreas y telegráficas, ocurridos durante la rebelión, quedando, hasta que pueda señalarse su cuantía, afectos todos los bienes de Ferrer Guardia a la extinción de esta responsabilidad civil, y declarando que, en el citado caso de indulto, le será de abono la mitad del tiempo de prisión preventiva sufrida a resultas de esta causa.

Todo con arreglo a los artículos 173, 188, 219, 237 en sus circunstancias tercera y cuarta; 238 en su número primero. 242 del Código de Justicia Militar; 11, 13, 18 al 21, 53, 121 al 228 del Cógio Penal ordinario; los concordantes de ambos Códigos y Ley del 17 de Enero de 1901.- Eduardo de Aguirre.- Pompeyo Martí.- Sebastián Carreras.- Marcelino Díaz.-Manuel de Llanos.- Aniceto García.- Julio López.

La indignación y las protestas ante esta flagrante injusticia, ya que las autoridades nunca pudieron probar su culpabilidad, fueron tan grandes en España y en el exterior que provocaron la caída del gobierno presidido por Antonio Maura.

Para elaborar la digitalización de la Escuela moderna de Francisco Ferrer nos hemos basado en la edición que hiciera la F.O.R.U.(Federación Obrera Regional Uruguaya) en 1960.

Esperamos que el contenido de esta obra motive al lector hacia el análisis del papel de la educación en los individuos y su primordial importancia para el desarrollo de una sociedad.

Chantal López y Omar Cortés


Para más información sobre la figura de Francisco Ferrer y su Escuela Moderna, se puede consultar en la sección Enlaces de este Blog. La página es http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/pedagogia/escuelamoderna

1 comentario Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo Tags: escuela moderna, educacion, anarquia

19 Diciembre 2006

Abril 74

Andrés 19, dic , 1 comentario


Rafael me pidió una canción y ésta me resuena muy adentro con mucha frcuencia, pertenece al sexto álbum de Lluís Llach "Viatge a Ítaca" (1975), al año siguiente en el álbum "Barcelona, Gener de 1976" volvería a sonar en un disco en directo maravilloso.
Para los que aún siguen buscando las primaveras libres.

Català

Companys, si sabeu on dorm la lluna blanca,
digueu-li que la vull
però no puc anar a estimar-la,
que encara hi ha combat.

Companys, si coneixeu el cau de la sirena,
allà enmig de la mar,
jo l'aniria a veure,
però encara hi ha combat.

I si un trist atzar m'atura i caic a terra,
porteu tots els meus cants
i un ram de flors vermelles
a qui tant he estimat,
si guanyem el combat.

Companys, si enyoreu les primaveres lliures,
amb vosaltres vull anar,
que per poder-les viure
jo me n'he fet soldat.

I si un trist atzar m'atura i caic a terra,
porteu tots els meus cants
i un ram de flors vermelles
a qui tant he estimat,
quan guanyem el combat.

Castellano

Compañeros, si sabéis donde duerme la luna blanca
decidle que la quiero
pero que no puedo acercarme a amarla
porque aún hay combate.

Compañeros, si conocéis el canto de la sirena
allá en medio del mar,
yo me acercaría a buscarla
pero aún hay combate.

Y si un triste azar me detiene y doy en tierra
llevad todos mis cantos
y un ramo de flores rojas
a quien tanto he amado.

Compañeros, si buscáis las primaveras libres
con vosotros quiero ir
que para poder vivirlas
me hice soldado.

Y si un triste azar me detiene y doy en tierra
llevad todos mis cantos
y un ramo de flores rojas
a quien tanto he amado.
Cuando ganemos el combate.

1 comentario Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo

4 Abril 2006

Ramón Acín

Andrés 4, abr , 1 comentario


EL RENACER DEL ARTISTA SILENCIADO
Habla, naturalmente, de Ramón Acín, artista vital, pedagogo, anarquista, escritor que fustigó a los inicuos y arremetió contra la arrogante clericanalla; gran amigo de sus amigos que dejaba de par en par abierta la puerta de su casa que era ágora y museo... el humilde Ramón Acín asesinado por sus vecinos de Huesca -también Conchita, su compañera inseparable-, el hombre de manos limpias y gran corazón que siempre estuvo presente en su ciudad aunque nunca una calle llevó su nombre, ni una placa advierte la casa donde nació. El parque de Huesca, al que acudía con sus alumnos para pintar la primavera de abril o el aleteo de un pájaro, ha sido el reducto de su memoria a través de un monumento sencillo y revelador, infantil al tiempo que obra de extraordinaria madurez e inteligencia: Las Pajaritas, o Pajaricas, como él gustaba decir. Inexplicablemente no fue destruido durante el cerco de Huesca ni tampoco en la posguerra prolongada sin piedad durante tantos años. Los vencedores nunca consideraron el poderoso arraigo que este sencillo juego papirofléxico iba a establecer entre un nombre, Ramón Acín, y el hecho mismo de su asesinato en las tapias del cementerio. La callada presencia del arte a través de esta feliz evocación de la infancia, ha traspasado con tesón irreductible muchos inviernos en beneficio de la memoria y también de una necesaria reparación histórica que quiebre el silencio.
Pero ha tenido que pasar tiempo, demasiado tiempo, para comenzar a recuperar en su verdadera dimensión al artista y su legado. , me dice su hija Katia desparramando la mirada por las paredes de su casa en la Calle del Parque, donde la presencia del pintor, dibujante, escultor, coleccionista... se revela en plenitud creadora. Katia, en realidad llamada Ana María, Teresa de Jesús, Katia y Titania Acín Monrás -Titania era un nombre apreciado por Acín, por ser el de la reina en la obra de Shakespeare Un sueño de la noche de San Juan, más conocida por El sueño de una noche de verano-, Katia, decimos, a punto de cumplir ochenta años, evoca la figura de sus padres y de su desaparecida hermana Sol, con la que afrontó una traumática orfandad cuando todavía no había cumplido trece años y la pequeña de las dos hermanas apenas contaba con once. , señala, y descuelga un fraile capuchino de desvaídos tonos tallado en madera y armado de guadaña, como los que acompañan el calen-dario perpetuo o indican con engañosa precisión el tiempo venidero. Así era el buen Ramón Acín, anticlerical, pero no desdeñoso con curas humildes y frailongos, amigo de chamarileros, perseguidor de mil objetos que coleccionaba aún a riesgo de desbaratar a menudo la economía familiar.
Katia ha conocido el florecer social y político que trajo la República, el desgarro y la aspereza del franquismo, la cada vez más cuestionada transición, esta democracia hija de mil contradicciones... «Hemos pasado épocas terribles reflexiona con serenidad y aplomo-, la sociedad, es cierto, ha mejorado, pero lo que mi padre pretendía, lo que en su idealismo buscaba, los planteamientos de aquellos jóvenes revolucionarios e idealistas no se han conseguido ni se pueden conseguir. A pesar de todo no soy pesimista, al contrario, me siento irremediablemente optimista. Tampoco busco el agravio, he procurado luchar contra los malos sentimientos, aunque tanto mi hermana como yo podíamos haber sido rencorosas, vengativas contra gente de Huesca que se portó muy mal con nosotras. Hemos convivido con toda esta gente sin resquemor... Con todo, hoy, la gran idea frustrada de todas las que animaron el ideario de mi padre es la de la educación. El arte, por ejemplo, no está al alcance de todos, ni su conocimiento ni su disfrute. También vemos cómo se ahondan las desigualdades sociales contra las que mi padre luchó tanto, ricos y pobres, cultos e incultos, las diferencias parecen insalvables.
Mi padre era tan generoso, tan idealista, tan desprendido que es muy difícil seguirle hoy, tratar de alcanzarle». Ramón Acín, cabe decir en este punto, nunca vendió su obra, la regalaba graciosamente a sus muchos amigos.

La ciudad y el artista

En noviembre de 1982, el impulso del Instituto de Estudios Altoaragoneses y del alcalde, el derechista José Antonio Llanas Almudébar, propiciaba la inauguración en Huesca de una gran exposición en torno a la obra del artista. Este acontecimiento, mal digerido por el tan residual como recalcitrante franquismo provinciano de la época, tuvo como escenario el desaparecido Museo del Altoaragón, ubicado precisamente en el lugar donde había estado la cárcel en la que encerraron a Ramón y Conchita en 1936. La muestra buscaba, de acuerdo con las intenciones de Katia y Sol enunciadas en aquella ocasión, , además del «Yo creo -dice ahora Katia- que aquello fue un aldabonazo. Se reconcilió la ciudad con su artista. Llanas, el alcalde, cumplió un papel importante que yo agradecí; a él le interesaba la figura de Acín hasta el punto de que llegó a comprar una obra, un cuadro de Alquézar que encontró en una subasta en Madrid. En cuanto a la recuperación, todavía no se ha logrado del todo. El renacimiento que tiene que llegar confío que se alcance ahora, con esta exposición que se inaugura por estos días y que prepara Concha Lomba».
«Durante mucho tiempo -Katia, que por un momento ha quedado ensimismada, imprime un giro a nuestra conversación- mi padre ha estado oculto, muy oculto. No podía haber estado más... Cuando empezó la guerra yo era una niña, pero una niña muy lista y debía ser muy guapa además, a mi padre le preguntaban por ello si había algún judío en la familia... me di cuenta de todo, de cuándo vinieron, de cómo los bajaron por la escalera y se los llevaron, la policía saqueando la casa. Todo lo recuerdo.
Asistí a todo esto en la planta de abajo, en casa de mi tía Enriqueta, la hermana de mi padre con quien se adoraban, y que había muerto un mes antes; desde allí vi cómo se llevaban libros en coches, algunos de los cuales escondían los policías debajo de los asientos para quedárselos. ¿Cómo pude aguantar? No lo sé. Si te dicen lo que vas a pasar, dirías que es imposible. Pero no me volví loca... Nadie me vio llorar tampoco. Mi hermana hablaba mucho con mis primas que eran bastante mayores, mientras que yo, cuando quería llorar me encerraba en el sótano. Además tuve una especie de orgullo de lo que había pasado. Me sentía orgullosa de las circunstancias, orgullosa de la muerte de mis padres. No me consideré en ningún momento agraviada, ni injuriada por ser hija de rojos, como decían. El concepto que tenía de mis padres entonces es el que sigo teniendo ahora.»
"Huesca era Granada", sentenció certeramente el historiador Carlos Forcadell estableciendo un paralelismo entre dos grandes personajes -y buenos amigos- abatidos por la saña fascista, Lorca y Acín. Ambos, intelectuales comprometidos, fueron sacados de sus improvisados refugios para morir ante un pelotón de fusilamiento. En los dos casos, además, la cobarde delación jugó un papel sustantivo.
En la madrugada del 19 de julio de 1936 tenía lugar en el Gobierno Civil de Huesca una tensa reunión en la que participaron dirigentes políticos y sindicales, Acín entre ellos. La presión de los ciudadanos oscenses unida a la de gentes llegadas desde muchos puntos de la provincia, no logró vencer la resistencia del gobernador a entregar armas a la población civil que pretendía parar el golpe militar y defender la legali-dad republicana.
Ramón Acín, alineado con la tesis menos beligerante, se escondió en su casa. En la amplia casona de la calle las Cortes existía un hueco en un rincón en el que Conchita se arreglaba frente al espejo, allí colocaron una aparatosa consola que impedía apreciar el habitáculo y Acín permanecía oculto. Falangistas y policías fueron en varias ocasiones en busca del peligroso anarquista, pero no lograron hallarlo. Sin embargo, un vecino policía -Katia prefiere no repetir su nombre porque le hace daño el solo recuerdo- supo de algún modo que Ramón Acín se encontraba en la casa y el 4 de agosto el policía Gómez, conocido represor y enemigo de disolventes republicanos, se presentó en la vivienda dispuesto a todo. Apaleó a Conchita Monrás hasta que sus gritos de dolor sacaron a su marido del escondite. Los dos fueron detenidos y bajados por la escalera a empujones y coléricas voces. Katia y Sol contemplaban horrorizadas la detención en el umbral del piso de abajo.
Mientras Ramón y Conchita eran introducidos en el coche policial, un grupo de vecinos y curiosos aplaudían la acción represora. Un grupo en el que es posible que hubiera alguno de los que el 14 de abril de 1931, tras proclamarse la República fueron en manifestación a vitorear a Conchita y sus hijas, quienes hubieron de salir al balcón a saludar a la muchedumbre en ausencia de Ramón, todavía en el exilio parisino por su participación en los sucesos de diciembre del año anterior en Jaca. Se trataba, con seguridad, de a los que se refirió Max Aub en La gallina ciega, , los innominados aún hoy «buenos vecinos de Huesca».
El 6 de agosto Ramón Acín caía fusilado en las tapias del cementerio de la ciudad a la que tanto había querido. Él solo frente a un pelotón en el que había conocidos falangistas voluntarios. El día 23 moría Conchita junto a casi un centenar de republicanos por el grave delito de ser la esposa, la compañera de Acín. «No pudimos ver a mi madre en la cárcel en todo este tiempo. Sabemos que estuvo en condiciones penosas y que lo pasó muy mal. Se despidió de nosotras a través de una reclusa que sólo muchos años después nos lo pudo trasmitir. Recuerdo que cuando llevaban a los detenidos camino del cementerio había gente aplaudiendo en los balcones de las casas más importantes del entorno de la cárcel, no se me olvidan sus caras... Era todo tan horroroso que con Sol apenas hablábamos de ello, había una especie de pudor, una necesidad de silencio para no aumentar nuestro dolor. Nos guardábamos la amargura sin decir una palabra. Daba la impresión de que éramos muy parecidas, pero en realidad no era así, éramos distintas: ella tenía más relación y confianza con alguna amiga que conmigo, no queríamos dañarnos».
Katia y Sol quedaron al cuidado de su tío Santos Acín y a principios del año 37 se trasladaron a Jaca donde cursaron estudios reglados por primera vez en su vida: Ramón nunca las llevó a la escuela. , refiere Katia, . A Sol la iniciaban sus padres en el dominio del violín. Tanto Ramón como, sobre todo, Conchita, tocaban el piano en aquella casa donde la cultura, el arte, el amor por la belleza en cualesquiera de sus manifestaciones constituía una gozosa militancia y un placer compartido a raudales.

Nunca pensó que ocurriría

La vivienda de la calle las Cortes fue en buena medida saqueada. Montones de papeles con dibujos, textos manuscritos de Acín se quemaron en el mismo salón en el que habían reído, jugado y aprendido Katia y Sol. Ardieron en una casa convertida ya en una evocación de la tragedia, un desolado lugar por el que en tiempos felices y esperanzados habían pasado persona-jes como el capitán Fermín Galán; Rafael Sánchez Ventura, padrino de Sol y gran amigo de la familia; Luis Buñuel con su proyecto cinema-tográfico sobre las Hurdes; el humorista gráfico Romá Bonet i Sintes, conocido como ; Ramón Gómez de la Serna, quien dejó dedicados dos libros de cuentos ilustrados, El gorro de Andrés y El marquesito en el circo... Allí había ejercido su magisterio el querido y respetado profesor de dibujo Ramón Acín.
«Tenía muy buena relación con Luis Duch, de Jaca. Recuerdo cuando se refería a la sublevación y también cuando nombraban al general Lasheras a quien le habían pegado un tiro en el culo. Fermín Galán era muy cariñoso con nosotras, su hermano Paco también y su madre, que venía todos los años para el aniversario de los fusilamientos y se iba con mi madre a la Catedral donde encargaban misas... Con los Sender, que vivían muy cerca de casa también tuvimos mucha cercanía y amistad, en especial con Carmen y Asunción que nos dio clase, con Amparito, casada con mi tío Joaquín, y desde luego con Manuel, alcalde de Huesca... Con Pepe [Ramón José Sender] no se me olvida una agria y acaloradísima discusión política en Saqués, donde veraneábamos, aunque no se llegaron a enemistar... Mi padre era un gran conversador y conferenciante, un hombre muy bondadoso. En cierta ocasión Sol me trasmitió una revelación que le hizo en Madrid Rafael Sánchez Ventura, en torno a un atentado que habían planeado los anarquistas para acabar con la vida de Franco siendo director de la Academia en Zaragoza, y que se paralizó por la intervención de Ramón. Es posible que mi padre intuyera algo en relación con la guerra, pero en realidad nunca pensó que ocurriría... y mucho menos con la virulencia que adquirió la represión. En casa estaba escondido también desde el primer momento su amigo el zapatero Juan Arnalda, quien escapó el día anterior a la detención. Mi padre podría haber hecho lo mismo y sin embargo...».
Katia Acín, que nunca ha militado en organización política alguna, se casó joven y por paradójico que pueda parecer, con un militar de carrera. «Mi marido, cuando la guerra, estaba preparando oposiciones a registros, era abogado. Se tuvo que alistar y fue alférez de complemento, luego teniente y al finalizar la guerra capitán. Tenía que vivir de algo, y si hubiera tenido la oportunidad de seguir con los registros hubiera abandonado el ejército.
Nos conocimos en Huesca, nos enamoramos, aunque a mí no me gustaba que fuera militar y por esto le hice sufrir mucho.
Tampoco a los militares les gustaba la idea deque se relacionara conmigo, ni a su familia que era muy de derechas, pero él era un hombre muy inteligente, extraordinario, comprensivo, culto... dio un giro total a lo largo de nuestra vida. Finalmente hizo oposiciones a secretario de ayuntamiento y abandonó la carrera militar. Los años que viví con él fueron los años que se mitigaron mis recuerdos. Murió en 1977.».
Licenciada en Historia (Universidad de Zaragoza, 1944), no lo ha tenido fácil tam-poco en su carrera profesional una que quiso ejercer como profesora de instituto. En sus avatares laborales en pleno franquismo hubo de enfrentar a menudo el estigma determinado por la procedencia ideológica familiar. Una vez jubilada, Katia se decidió a estudiar Bellas Artes, cumpliendo los dictados de una vocación en cierta medida oculta a lo largo de su vida.
Se ha especializado en pintura y también en grabados (Universidad de Barcelona, 1993), habiendo expuesto con éxito en relevantes galerías; cuenta con obra en la Biblioteca Nacional, en el Ayuntamiento de Zaragoza o en el Museo de Arte de Coburgo (Alemania).
Katia confiesa que le gustaría exponer en Huesca, quizá de nuevo, como hace poco más de un año en la sala barbastrense de la UNED, en familia, mostrando su obra junto a la de su padre. . En las salas de la UNED entre las pinturas de Ramón y los grabados de Katia se colgó una enorme fotografía del artista oscense, una imagen que buscaba con franqueza y bonhomía inequívocas los ojos del visitante que al punto quedaba seducido.
Katia le habló a aquel rostro de , señala en tono de honda y emocionada admiración, para decirle que le hubiera gustado tener para haber sabido sacar adelante ella sola la obra de su padre: . «Me comunicaba con mi padre a través de esa imagen, de ese enorme retrato y lo sentía muy próximo. Le decía que siempre he estado muy orgullosa de ellos, de los dos, que vi nuestra casa, esa casa grande y misteriosa, profanada, que tuve que aprender a callar pero que ningún acontecimiento influyó en mí para cambiarme. Le decía que no tuviera temor, que había sido coherente con lo que ellos me habían enseñado». El magisterio supremo de la dignidad. n

Víctor Pardo Lancina.

1 comentario Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo

28 Marzo 2006

Carta de García Márquez

Andrés 28, mar , 12 comentarios


Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático.Ha enviado una carta de despedida a sus amigos, y gracias a Internet está siendo difundida.

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate! Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo."

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

12 comentarios Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo

20 Febrero 2006

HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO al viejo "hache"

Andrés 20, feb , 4 comentarios


Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos
realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
olvidaban poner el acento en el hombre

la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos

vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías

y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa

y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosas morirse de verguenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere

llorá nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse

llorá
pero no olvides
Mario Benedetti

4 comentarios Posteado por: Andrés En: Textos y Citas compártelo