La Coctelera

TIERRA LIBERTARIA

Caminar para seguir latiendo

Categoría: Reflexiones en voz alta

15 Agosto 2009

II

Andrés 15, ago , sin comentarios

Hay fachadas tan irresistiblemente impolutas que uno nunca viviría en sus casas. La interperie desgasta, es ley natural.

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7 Julio 2008

Arquitectos

Andrés 7, jul , 1 comentario

La crisis del arquitecto de vida

El mismo desaliento y la misma esperanza gastada son partes de una misma falsa moneda. Los arquitectos de vida están en crisis, la razón de ello habita en el hastío colectivo y en las peculiaridades del individuo, al fin se ha llegado a la conclusión de que la vida no se planifica, ni se diseña estructurada en partes, eso no es vida, es solo un analgésico engaño, aprender a vivir se aprende viviendo y ahí cabe todo. No se puede llegar al remate final sin sobresaltos, estos llegan solos, de nada sirve evitarlos, al final triunfa la inercia del cambio, renovarse o morir.

El arquitecto de sueños o el hacedor de triángulos brillantes

Hubo un tiempo muy remoto en el que más allá de las nubes alguien inventó el oficio de hacer triángulos brillantes. Pero esa ocupación no fue tenida en cuenta por nadie, al inventor de tan sutil oficio se le consideró un parásito a los ojos de aquellos que se manejaban con finanzas y cotizaban al alza. La labor parecía fácil, construía esos triángulos con el soplete multicolor del que aparecía incandescente el objeto más brillante que uno podía imaginar, después de esto lo hacía flotar por la inmensidad de las galaxias y de vez en cuando se dejaban ver en noches de inviernos. Pasaron muchos miles de años y nadie los tomó en cuenta, jamás una noticia, ni siquiera un triste rumor aludió a esos triángulos, había un silencio tácito alrededor de ellos, como quien sabe de la existencia de algo no por su utilidad, si no por su costumbre. Pero un buen día alguien, víctima quizás de un encantamiento, alzó la mirada a la noche fría y los retuvo en sus pupilas fantaseando con ellos, de inmediato decidió escribir al respecto, era un escritor aficionado que publicó una reseña sobre ellos en una columna de un periódico local. Al día siguiente lo tomaron por loco y lo encerraron, pero la mecha ya había prendido. Hoy en día algunos seguimos escribiendo sobre ellos y gozamos de esos triángulos. Solo saber de su existencia es la razón principal para seguir contemplando esos crepúsculos tan tristes y bellos. Y es que los sueños no saben de sucesiones, ni de etapas, de raciocinio o sensatez, los sueños no tienen la textura de la cordura calculada, de la utilidad del triunfo, los sueños pueden ser dolorosos y placenteros pero nunca dejarán sabor a indiferencia. Muchos sueños ya fueron soñados por otros para que nosotros los tuviéramos a la vista paseándose como triángulos brillantes en una noche cruda de invierno. Hoy a los hacedores de ellos se nos puede ver vagabundeando por calles sin rumbo, perdidos, devorados en las entrañas de la urbe, aunque ya no hay sopletes multicolores, solo queda la añoranza de ellos, en su lugar utilizamos el negro sobre blanco, aunque hay variedades.

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26 Marzo 2008

La Previsibilidad

Andrés 26, mar , 1 comentario

Las estaciones que se suceden en esta gran celda de cemento no reconocen ese signo que se se dispersa y se malgasta irremediablemente entre costumbres. La previsibilidad es la muerte de toda libertad, todo se sabe de antemano y acumulando certezas nos pretendemos realizados, somos los reyes de nuestra trampa, que proyectamos a los demás en forma de madurez, de poso recargado y edulcorado de conformismo. Cuando todo es previsible, los días son solo hojas de un calendario que ya empieza a consternar más de la cuenta, recelos y prejuicios multiplican su protagonismo y uno se hace dueño de esa fortaleza construida por otros a medida de uno mismo y destierra esa lucidez que sirvió de guía cuado la espontaneidad campaba a sus anchas. No me cabe duda alguna de que la evolución consciente del individuo no pasa por la pérdida de entusiasmo e imaginación, no tiene su parada obligatoria en esa forma gris de acatamiento que se esparce a través de esa clase media tejida desde despachos de multinacionales, que se expone en escaparates mediáticos a la espera de ser utilizada como estudio macroeconómico, como tratado sociológico que demuestra lo insobornable del sistema, la alegre paradoja de lo inmutable y lo estancado. Mi propuesta vital se concreta en seguir mi cruzada particular contra la previsibilidad y seguir creciendo por dentro, nunca para afuera, sin buscar reconocerse en el otro, sin ser contaminado por ese humo que se vende sin fecha de caducidad.

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22 Enero 2008

Spa global

Andrés 22, ene , 1 comentario

Difícil conciliar presente y anhelos anacrónicos para quien una vez miró y vio luz más allá de su ventana abierta a lunas sin dueño, que ya no reconoce el rastro que deja el aleteo de cualquier osado, seña de una generación, algo por lo que luchar, principio de moralina futura, puritanismo infecto, elitismo ocasional. Tiempos presentes, tan pulcros y terapéuticos para todos, más para quién cree en ellos, no como una comedia, sí como algo que aprender, ser un hombre de tu tiempo, no vivir en ese espacio etéreo que se evapora con los últimos rayos de un sol que ya no calienta, que imitan y convierten en una enorme estufa de butano, desterrando a la vela que los alumbró. Mundo aséptico transformado en un spa global, sí, igual que esos en los que te dan masajes aromáticos con plantas traídas exclusivamente del Tíbet, esos centros-terapéuticos de hidromasaje-yoga-tai-chi-chi-cuan y otras artes orientales, en los que te puedes pillar un buen colocón de oxígeno a un “módico” precio, pero nada de drogas eh, es solo oxígeno, natural, no tanto quizás como el que encuentras gratis en las montañas, pero natural y sin el sobreesfuerzo añadido de subir ninguna cumbre, mundo diseñado para el confort del alma, alma sana aliada con una buena cuenta corriente. Enredados en esa urgencia convenida y aceptada, hasta ensalzada, para posterior queja, destinada a convencer de lo que nos lo curramos y lo que sufrimos en este mundo salvaje, de ahí la búsqueda de refugio en dogmas orientales, mejores que los occidentales, estar en la onda es tener una casa energéticamente estable y equilibrada, es que lo dice el “feng-shui”, que habla de no dormir debajo de una viga, habrá que escayolar el techo entero, cuidado con ese espejo, no puede reflejarnos, porque si lo hace es como si durmiéramos tres, vaya trío que nos podíamos hacer con el espejo, aunque el tipo ese se parece mucho a mí, ¿qué fue antes el huevo o el “feng – shui”? Aún recuerdo cuando tenía cierta autoridad el diseñador, que ahora, también sabe de eso, qué remedio. Tener una dieta acorde, de lo que se come se cría, como proyectar mi yo al exterior a través de lo que como, hay que defecar subido a la taza del váter, hay que parir en la bañera, viva el parto natural, cuidado con el mal de ojo, hay mucha mala gente que te puede gafar - sobre todo si van sucios y andrajosos, o sea, faltos de una sesión de spa - y te piden algo y no se lo das, lo que antes era clasismo ahora se convierte en prudencia energética, al final mejor que le des unas monedas, no vaya a ser que te transforme en ser pensante y te des cuenta de que te estás convirtiendo en un puritano moderno, alguno que otro surgido de las cenizas del 68 que ha acabado leyendo las cartas y confiándose a los astros, los astros y la astrología, que nunca tuvieron mucho que ver, ese puente entre racionalidad y superstición da para mucho, se empieza por ahí y puedes acabar vestido de naranja y rapado al cero, solo es cuestión de que las casualidades te vayan alumbrando el camino hacia la verdad que subyace en el fulgor de la vela, llama que ya no alumbra a quien no la mira.

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10 Julio 2007

Reflexiones placenteras de un observador sin brújula (III)

Andrés 10, jul , 1 comentario

Siempre, bueno ahora más que antes, me ha interesado, me he preocupado por hallar el alma errante de la calle perdida, de barrios viejos y olvidados, esa alma hecha historia entre piedras ¡ay si las piedras hablaran! y de quien habita estos oasis modernos, seres anacrónicos inextinguibles, huidizos, astutos y pillos, lazarillos sin amo, otros con la botella a la que servir, supervivientes a los días, agradecidos por la luz de la mañana, porqué hoy no llueve o porqué al fin remoja, que falta hacía, paseantes para pasar el rato, hechos de hormigón de acera, dejados de la mano de cualquier dios ideado malévolamente. Curioso caso es, de quien dice haberlo probado y conocido todo y se santigua a la más mínima en una pulcritud recién adquirida, ante tanto descarriado, ahí están si no esos progres reconvertidos a acomodada clase media-alta, cuidadores de sus posesiones y recelosos de todo lo demás, luego también están los que nunca supieron distinguir, esos aún tienen menos remedio. Esa búsqueda nunca suele ni siquiera iniciarse, pues siempre encuentro en cualquier barrio que se precie algún templo hecho bar y es que este país de luces y sombras, tiene una buena muestra de estos productos valleinclanescos, hechos de mentiras que dan de comer, poético desgarro de existencialismo a ras, de convivencia diaria con el filo de la navaja, con el de la vida a fin de cuentas, seres que nos pasan desapercibidos, a no ser que supongan un incordio para esta utilitaria y desarraigada vida de ciudadano moderno que alimentamos.

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19 Junio 2007

Colores Nacionales

Andrés 19, jun , sin comentarios

El rojo sangre derramado en heroicidad cutre de paleto ibérico, por herida mortal de toro burlado y humillado en fiesta nacional, festín de sadismo, aplausos, pañuelos, vítores, orejas, rabo y brindis al sol, al igual que la cara, en tribunas colmadas de salvaje civilización, haciendo del ruedo patrio, neurosis colectiva.

El amarillo de riqueza, usurpada o heredada, que la vieron y ven muy pocos, siempre valiéndose de ella, ganada con un par de cojones españoles, de los que nunca pasan de moda, impuesta como bandera de progreso, alzada como estandarte de la estupidez que se vanagloria de modernidad en complejos comerciales, campos de golf, especulación inmobiliaria que arrasa costas, montes y todo lo que incordia, depredador del momento, estigma del pasado, ADN de una estirpe.

El rojo, el amarillo... y el blanco merengue, claro, el color del fútbol, tan puro él, pero también el negro, por el luto a un país.

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13 Junio 2007

Reflexiones placenteras de un observador sin brújula (II)

Andrés 13, jun , sin comentarios

El mundo actual presume de confort, una aspiración más que anotar en la agenda de cualquier paria moderno, hoy en día hay muchos recursos que te pueden ayudar a alcanzar ese nirvana material, nos los meten por los ojos, los oídos y hasta en la comida, claro que como todo hay que pagarlo. Antes no, o no tan evidente, era todo más sutil, hasta más inocente. La inocencia consciente pudo ser la bandera de los sesenta y hasta mediados de los setenta perduró, una inocencia casi beatífica pero sin esa dosis hipócrita de la otra beatitud. Me encanta recrear esa pulcritud escuchando viejos himnos “¿Cómo te puede gustar la música de hace tanto tiempo?” la pregunta, que suena a afrenta generacional, siempre tiene una respuesta que gira en torno a búsquedas e inquietudes, a no creer del todo en la sofisticación del momento, también en los sonidos, claro. Hablaba de inocencia, de pulcritud, en resumidas cuentas de una oda continua y excelsa a las raíces del hombre, un canto de humanidad emergente de muy abajo y suspendido muy arriba, dónde por aquel entonces se quedaba prendido el confort, al cual “Lo Servían Duro” o se fumaba en la eterna pipa de la paz, tan reconfortante ella. Claro que todo cambia, pero no siempre a peor, a finales de los setenta irrumpe ese toque de mala hostia que siempre hace falta cuando las cosas empiezan a encallarse en tópicos, esa pulcritud acaba llenándose de suciedad cómo era de prever, y nacen las crestas, otra oda, pero esta vez a la mierda, sustancia que arrecia por todas partes, respuesta con la misma moneda. Mentiría si no reconociera que echo de menos esas tempestades, tan opuestas pero tan reales y auténticas, y es que al final, hasta me tendré que creer eso de que después de la tempestad siempre llega la calma, pues llevamos más de veinticinco años de sequía y ya toca que llueva sobre viejos tejados.

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22 Mayo 2007

Reflexiones placenteras de un observador sin brújula (I)

Andrés 22, may , sin comentarios


Uno tiende a idealizar y eso es un peligro, es más que eso, un error, la crónica de un desengaño, el inicio de una rectificación ajena que llegará a posteriori, clamando por un realismo implacable que no admite réplica ¿la justificación? El mundo real. Los extremos son las puntas de una misma cuerda, relativismo evidente, respuesta inmediata, luego están los matices, mis matices que son los que conozco bien, cada uno tiene los suyos, aunque muchos los evitan y se quedan con lo de la misma cuerda. Siento que maduro, pero en conciencia, no en costumbre y hábito, sigo siendo yo, pero he de aprender a entender más al otro, sobre todo cuando toca, esa madurez se reafirma en formas, se moldea, se hace más flexible, si no sería otro, o ninguno o todos que es lo mismo que nadie. A veces me transporto ignorando al tiempo, pobre de mí, soy un hervidero de ilusiones que se evaporan y se pierden y de pronto otra vez en ebullición y así, rueda retroalimentada, generador de vida, esperanza, decepción, anhelo infinito, pero también de búsqueda. Buscar no evidencia encontrar, claro está que sin búsqueda no hay encuentro, a no ser que atisbes lo casual que nunca se llevó bien con lo causal, a pesar de lo exitoso del lenguaje. El éxito, concepto de moda, realmente siempre lo estuvo, pero con el paso del tiempo gana lustre y admiradores que harían lo que fuese por tenerlo, hoy en día está claro lo que es ¿el precio por conseguirlo? El que haga falta, incluso la propia felicidad como moneda y la frustración como molesto aliado, mi éxito será mi felicidad, vaya perogrullada, pues no lo es, para alguno no lo es. Todavía nadie me ha demostrado que la existencia no se dibuje en las estrellas, la existencia y el ser, que requiere mayor entusiasmo, nunca fueron lo mismo, aunque siempre se entrecruzan y despiertan guiños cómplices, mi existencia me pide reposo, remanso de aguas y por eso me voy a mi nube a seguir idealizando, buenas noches.

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