La Coctelera

TIERRA LIBERTARIA

NUESTROS SUEÑOS NO CABEN EN UNA URNA

Categoría: Poesía libre

24 Febrero 2011

IX

Andrés 24, feb , sin comentarios

La tenue geometría de los cuerpos terrestres llena de estupor el alba. Un fulgor verde florece entre las huellas surcadas de los pasos, luminiscencia intensa que deja una sensación de frío esplendor, de limpio porvenir, crisálida en el tiempo que surca días sin viento, anhelando la corriente que se esconde en horizontes imperecederos, siempre más allá de las conciencias. Luz. Triángulos con vértices violentos sobrevuelan la planicie, todo es aéreo, gélidamente aéreo y ese verde trasluz se hace inmenso en un todo, se aglutina en torno a esa vorágine que mutila sensaciones hasta dejarlas morir en un magnicidio cotidiano, tan imperceptible que casi no sabemos vivir sin él. Pero llegan, se posan y se extienden por el atlas corpóreo de la luna, tierra de trotamundos sin vocación al aburrimiento, lobos sin madre a la que cantar melodías que habitan en el recorrido que traza la hoja caída hasta ser hojarasca, mezcolanza de húmedas propiedades de tierra, hongos y raíces. Aire. Todo es cristalino y el cristal se adivina divino sin ocultarse, reflejo de él mismo, producido por el soplo que le da forma y vida cual mortal sustancia siempre expuesta al devenir de los días y las estaciones. Hasta llegar a esos chaparrones en el alma que dejan exhaustos a aquellos caminantes sin camino y nutren las estancias olvidadas de recalcitrante páramo con fluido eterno comunicador de descifrables esencias. Agua.

Una sinfonía primeriza, reminiscencia del yo en el mundo del no-ser.

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18 Septiembre 2009

V

Andrés 18, sep , sin comentarios

Había muchos que no se resistían a la misma lluvia de siempre, clamaban cielos distintos, dioses menores a los que controlar al antojo. Ser dueños de la propia maquinaria, robada desde los primeros tiempos por temores enquistados y por tradiciones enterradas en el tiempo. Ser Uno, jueces y parte, epicentro de sus anhelos, todo se perdía en partículas de polvo. Pero no había ni un solo día en que las ramas no se agitasen o en que el pájaro no trinara.

Y esos ahí siguen, bajo la incesante lluvia en un parque cualquiera, de una ciudad cualquiera, bebiéndose el mundo, eterna primavera, riendo siempre riendo, eterna irreverencia, eterna como la rama y el pájaro.

Viento, música, irreverencia, contra cualquier maquinaria, antojo de un dios menor.

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8 Septiembre 2009

IV

Andrés 8, sep , sin comentarios

La musa verde se camufla en lluvia siendo agua, en camino siendo barro, en bosque siendo árbol, en mañana siendo luz. La puedes ver dentro del lienzo universal, es el color de fondo sobre el que los demás damos brochazos de entusiasmo. Inspiración definitiva para cerrar el círculo de sueños ancestrales. De su semilla brotará la nueva Revolución.

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27 Agosto 2009

III

Andrés 27, ago , sin comentarios

Hay otro

más etéreo

para hacerse agua y brotar,

más huidizo para hacerse viento primigenio.

Detrás de cada suspiro hay una historia aún no contada,

el designio de los hombres es una senda por recorrer.

El temprano sol de la mañana entrando por tu ventana,

un chaparrón y una sonrisa dibujada.

Hay tantos mundos como estrellas,

frías, calientes, solitarias o en constelación,

meteoros del alma que se cobijan en un encuentro.

El tiempo se posa en ramas y musgo, es lo recóndito que nunca perece.

Ellos y ellas,

hay otros,

soles y lunas recreándose,

jugando a ser,

bailando al son que idea un destino incierto,

en la línea que tremula como acróbata feliz dejado de la mano del olvido,

expuesto a los golpes placenteros de la vida,

que se mezcla y se transforma en más vida,

más allá de calendarios y rutina.

Hay otros que oxigenan,

y hay otros que creen hacerlo,

siempre fue así,

en la palabra está la salvación y el hastío,

en la acción el acierto y el error,

si es que hay diferencia.

Hay otro

porque hay yo. 

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13 Febrero 2009

Ellos quedarán

Andrés 13, feb , sin comentarios

Y quedarán

Bajo cielos de ceniza implorantes quedarán

Rodeados de misterio en silencio quedarán

Arraigados a la tierra vigorosos quedarán

Convocados por la lluvia anhelantes quedarán

Altivos y solemnes tras el alba quedarán

Solitarios e inquietos con el viento quedarán

Antiguos y bellos como un vestigio quedarán

Discretos y ocultos en la noche quedarán

Y pasarán

Luces y sombras, momentos baldíos pasarán

ríos en llamas, mares de cobre, historias y hombres pasarán

pasaremos todos menos ellos

ellos quedarán.

 

 

Roble asturiano. Árbol del año 2008

nacido en el año 1160

 

 

 

 

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31 Diciembre 2008

Rara Avis

Andrés 31, dic , 1 comentario

En un mundo ideado surges de entre las tinieblas más lúgubres en forma de nube negra, y es que siempre fuiste eso, una idea, humo postizo. Tu mirada vegetal prepara la cábala y nadie escapa a tus garras afiladas. Preferiste jugar con tus reglas, antes que mirar a los ojos y tensaste la cuerda como solo tú sabes hacer, dejando impregnado ese aroma a tierra antigua, embriagando los sentidos de tus presas.

Pero yo desperté... justo a tiempo de saber que el antídoto estaba cerca de mí, solo tenía que mirar a mi lado. Rara avis ya no me cazarás, deja atrás tu vuelo de niña perversa, porque como ya sabes, en otras alas vuelo, en otros ojos vivo.

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17 Diciembre 2008

Maldito reloj

Andrés 17, dic , sin comentarios

Hay días de luz interior, compulsa agitación, despertar de sentidos a algo que se ha escapado, una luz roja de alarma en tu reloj interno, el mismo que siempre atrasa perezoso ante esas extrañas filtraciones que ocultan... ¿Quién sabe? quizás felicidad u otra clase de hastío. Hay señales que nos sacuden y nos conmueven, nos asaltan y nos arrastran, llenándonos de violento vitalismo en una maravillosa décima de segundo que se pierde tras los muros de cualquier edificio en reposada y sosegada paz, meditada y calculada como casi todas las paces. Hay fuegos que nunca se apagan, rescoldos eternos incapaces de seguir su frío destino, siempre latentes en alguna parte de tu atlas coroporal, revueltas que no cesan, alas perennes siempre prestas a despegar, hambre que no mengua, canto que no calla. Siempre hay días como esos, que me recuerdan que tengo que volver a poner en hora mi reloj, maldito reloj que no da aliento, que no deja mirar atrás, automatismo sin sentido ni sentimiento al azar ideado de cualquier dios menor, bastardo aliado que siempre traiciona, apéndice molesto con el que hay que cargar desde que te insertan tu código de barras, expuesto al comercio y a la destrucción, a la deriva macabra de un demente. ¿Dónde quedó la simiente? Hay días que vale la pena vivirlos porque te muestran un campo de visión mayor y te hacen fuertes porque te sientes fuerte, no como otros que pasan anónimos como huellas borradas. En un día de esos... ¿Quién sabe? quizás felicidad u otra clase de hastío.

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22 Octubre 2008

Y esa luz se fue

Andrés 22, oct , sin comentarios

Y esa luz se fue y vinieron otras, mejores, peores, diferentes, otras, ignorantes de ese hueco que se hizo muy dentro y que fue pasto de vida para un hambriento. Ese vestigio quedó enterrado en tiempo y en olvido, vinieron otras aves a mi nido, otros aires a mi ventana abierta de par en par, otros aromas, pero ese no. Ese sabor agridulce de saber que las horas que pasan se inclinan hacia ti en una reverencia sin forma, como una broma del destino, una fugacidad intrínseca a todas las cosas sin peso, a lo bueno y a lo menos bueno. La vida en una carcajada, el recuerdo de unos días que encendieron la llama de la amistad y la complicidad de saberse fuertes siendo tan enormemente livianos, como ese viento, que nos llevó sin saberlo a ser hojas de árbol en un otoño infinito, sin guía ni destino, solo aunados en el ocio de los bien vividos, envueltos en el azar de una mirada y en una mano de cartas, reunidos, asidos a la incertidumbre que descansa en dónde están las emociones sin trampa, hebrios de sincero entusiasmo, encabronados por nada, ociosos por todo, alrededor de la botella de turno en un juego sin reglas en el que vivir se reducía a respirar, y esa luz se fue y vinieron otras.

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