
Nadie en su sano juicio se le ocurriría prescindir del aire que respira, de esa materia etérea que transita por todo lo que no es corpóreo, materia, ya sea aire sucio de ciudad, o aire sano de cima de montaña, porque el aire puede curar o enfermar, como la vida misma y es que ese aire es la esencia de aquélla, sin él, ella no es posible. El humanismo es como el aire, pura esencia, pero esta vez del hombre, sin humanismo no se es hombre o mujer, el “carne con ojos” no bebe de las fuentes del humanismo, este concepto yo lo matizaría con un epíteto que lo perfila y lo encamina hacia la conquista por parte del portador, mujer u hombre, de la única meta verdaderamente digna y honesta a alcanzar, la libertad, ese epíteto es: Libertario. El humanismo libertario, aún a riesgo de caer en una reincidencia de términos, es la fórmula perfecta para la cual ningún gobierno del planeta está preparado aún, y es que nadie aceptaría de buen grado si algún día le dijeran que ya no hace falta, que su labor ha concluido, que sobra, es más, que estorba, que se aparte a un lado y deje hacer a los demás. La emancipación individual de cada ciudadano del mundo de ese lastre, que se llama gobierno, es sin duda la aventura más apasionante a la que se enfrentarán las generaciones venideras. Sí, ya sé que todo esto parecerá ciencia ficción en los tiempos que corren y más cuando en estos tiempos, en este rabioso presente que disfrutamos, sufrimos y peleamos, donde la homogeneidad es un don, la moderación guía y el cinismo el recurso necesario resultante de lo anterior, en estos tiempos de frenética globalización de conceptos, opiniones y hasta de sentimientos, de mutilación de contrastes y de unificación de metas, con todas sus miserias y alguna que otra grandeza, estamos cometiendo el mayor de los errores, ineludible para un buen observador, estamos prescindiendo del aire. Y sin aire no hay vida y sin vida no hay hombre, ni humanismo, ni Idea o Libertad.
In memoriam, para Carlos recientemente asesinado por el fascismo y criminalizado por los medios de comunicación, él también era aire
Categoría: Acracia
13 Diciembre 2007
El aire o humanismo
Andrés 13, dic , sin comentarios
7 Mayo 2007
La Educación
Andrés 7, may , sin comentarios
A veces me planteo el porqué hemos de aceptar cosas que hemos convenido en dar por hechas de antemano desde que tenemos conciencia, sin ni siquiera someterlas a un análisis crítico. Muy pocos somos los que nos planteamos si la estructura socio-política que mamamos desde la tierna infancia es la adecuada, nos educan para aceptarla sin preguntas. “Esto es así, porque así ha sido durante mucho tiempo, pasemos a la siguiente lección...” La educación tanto pública como privada crea ciudadanos serviles con los parámetros de cualquier Estado y las estructuras democráticas-parlamentarias de Occidente se elevan a verdades universales con las que someter al resto del mundo menos avanzado. En ese poso parece residir la autoridad moral, a pesar del fracaso monumental que en este campo supone la instauración en los últimos cincuenta años de la tecnobarbarie, con los EEUU a la cabeza.
La educación pasa por ser la única baza que podemos jugar a favor de un verdadero cambio que humanice las relaciones de las generaciones futuras, pero que el camino está lleno de obstáculos, de eso no cabe duda alguna. Creo en la autogestión como manera de encauzar la vida, ya sea a nivel individual como colectivo, no entiendo de representantes que hablen y decidan por mí y encima lo hagan de manera profesional, es decir viviendo de eso, y muy bien por cierto. La escuela también debe de entrar en esa autogestión, realzando también aquí el modelo asambleario. Siempre he pensado de la escuela pública que si bien es más respirable que la privada, no es suficiente para garantizar la plena autonomía de mujeres y hombres libres, quizás sí para crear respetables ciudadanos que se creen libres a través del filtro del sistema, electores ejemplares condenados en el caso de este país al mal menor de lo que tenemos, visto lo que tuvimos, meras piezas del engranaje que pagan impuestos para que sus hijos tengan una educación supuestamente digna. La educación actual se basa en crear competidores, futuros consumidores impulsivos, el mismo sistema de evaluación así lo atestigua, desde pequeño te inculcan los exámenes como método periódico de evaluar tu rendimiento escolar, el miedo al suspenso lo único que desarrolla es la capacidad memorística para sacar el cuello aunque sea con el cinco “pelao”, no enseñan a razonar, a respetar a los demás y a tu entorno, a compartir, a desarrollar el espíritu crítico, la autoestima, el no sexismo, el gusto por la lectura y por el conocimiento en general. Otro problema que a nadie debe extrañar es la violencia escolar entre alumnos y hasta con el profesor como víctima, la escuela es un reflejo de la sociedad y la violencia campa a sus anchas en este mundo de hoy, la educación no es aislable de ella y menos si emerge desde sus mismos males. El Colectivo Paideia es una experiencia que lleva funcionando veinticinco años en este país, es una muestra de que otro modelo de educación es posible hoy en día, con otros valores, otras metas, otros medios, sin la dependencia de ninguna institución estatal, religiosa o empresarial, hecho por personas, autogestionada por esas mismas personas y en donde todas las decisiones se toman en asamblea (para más información, os dejo el enlace) Quizás sean sólo los primeros ladrillos, pero sin ellos se caería la casa, lo mismo pasa con lo que representa la escuela para una persona, para una sociedad, para una humanidad más justa y con mayores cotas de libertad.
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13 Febrero 2007
Pierre Joseph Proudhon
Andrés 13, feb , 1 comentario
Nacido en Besançon el 15 de enero de 1809 en el seno de una familia humilde, recibió becas que le permitieron estudiar y escribir. En su panfleto Qu’est-ce que la propriété? (¿Qué es la Propiedad?, 1840), Proudhon denunció los abusos a que da lugar la concentración del poder económico y de la propiedad privada. Sus teorías radicales le hicieron popular como pensador anarquista y se le concedió un escaño en la Asamblea Constituyente que siguió a las Revoluciones de 1848. Su propuesta de fijar un impuesto sobre la renta contra la propiedad no fue aprobada en la Asamblea. También fund? un banco crediticio que concedía préstamos sin cobrar intereses.
Proudhon se oponía a las tesis de los socialistas utópicos como Charles Fourier y Claude Rouvroy, conde de Saint-Simon, argumentando que la sociedad no puede ser transformada de acuerdo a un plan preconcebido. Imaginaba una sociedad donde la naturaleza ética y el sentido moral de la responsabilidad estarían tan desarrollados en el pueblo que, para protegerla y regularla, no sería necesaria la existencia de un gobierno. Rechazaba el uso de la fuerza para imponer un sistema al pueblo. En la sociedad ideal, lo que él llamaba “orden en la anarquía”, el pueblo actuaría de forma ética y responsable y por su propia voluntad.
Fue encarcelado de 1849 a 1852 por criticar a Napoleón III. Después de su liberación se exilió en Bélgica. Tras ser indultado (1862), volvió a Francia con una salud muy débil y murió el 19 de enero de 1865.
Se considera que la obra más importante de Proudhon es su Sistema de las contradicciones económicas, o La Filosofía de la miseria (1846), que le valió la réplica de Karl Marx en su ensayo Miseria de la filosofía (1847). Otras obras importantes son Las Ideas revolucionarias (1849), De la justicia en la revolución y en la Iglesia (3 vols., 1858) y De la capacidad política de las clases obreras (1863).
FUENTE: BARRICADA LIBERTARIA
4 Diciembre 2006
Ser y Existir
Andrés 4, dic , 3 comentarios

Era pequeño su universo, hecho de algodón y hojas secas, especiado con el aroma de campos, mecido por vientos sin riendas, alimentado por su indómita inquietud. Escapaba de aquel estruendo celebrado por todos, omnipresente en todas las vidas ajenas, tan extrañas a su vista, como lo era él mismo para ellos. Recreaba momentos imposibles para la multitud, congregada alrededor de la carroña mediática, que saborea a su presa malherida sin dejar rastro, dejándose llevar por el camino más fácil, siempre recto y amarillo, moteado con superficiales rosáceos, que transmitían señales eléctricas. Se perdía en esos trazos dibujados allá arriba dónde el astro blanco alumbra a los hombres de las colinas y les guía sin guía, enseñándoles a seguir su propio sendero trazado en otro mundo, en otro tiempo por seres imposibles a lo útil. Y allí seguía observando, le gustaba, y siempre acababa sonriendo ante tanto ruido para tan pocas nueces. Se había aficionado a profetizar con un alto porcentaje de acierto lo que haría el rebaño, si bien sabía que no era nada meritorio saber hacia dónde va un rebaño, pues siempre había un pastor al acecho, nunca llegaría a saber si un rebaño sin pastor seguiría siendo rebaño o no, pero le hubiera gustado saberlo, se desvelaba continuamente ante tal hipótesis, acostumbrado como estaba a resolver cualquier acertijo que le presentara su mente. Le apasionaba bañarse en las aguas del río Esperanza, eran aguas gélidas y cristalinas que siempre guardaban un secreto para él. Sabía interpretar cada sonido, cada gemido en la oscuridad, cada crujir de rama, cada guiño del destino, a veces entendía, otras no, pero cuando no descifraba, nunca preguntaba, sabía que no debía entrometerse. Seguía siendo un extraño a los tiempos nuevos, sólo deseaba seguir con su ciencia, aprender de su estrella, reclutar sueños olvidados por la vorágine que los envolvía a todos los otros, seguir siendo un ermitaño del alma, solitario por vocación rodeado de belleza, de calmada existencia. Al margen siempre de ese clamor asfixiante de círculos concéntricos, condenados a seguir girando en la misma órbita hasta el final de los días, en una neurosis colectiva, engendrada en hornos de fábricas, en ruido de sables, solo calmada por fútiles distracciones diseñadas en despachos subterráneos, bajo el alquitrán que hiede a humo. No se creía éticamente superior a nadie, trivial sería esa creencia, no perdería el tiempo en considerar algo semejante, y en cuanto a lo de la diferencia, se lo atribuía al azar que habita entre la hojarasca y en las cimas de las montañas o en la locura de los cuerdos. Tampoco se sentía un marginado, ni un asocial, no se aislaba por egocentrismo, no se sentía centro de nada y sí parte de todo lo que pisaba, sentía y respiraba, no había en esa actitud ni un ápice de apariencia, de sentido aleccionador, pero sí se creía en su derecho de revindicar un individualismo sin más límite que su conciencia. Sabía del paso del tiempo mirando a los árboles, liviano paso, excusa perfecta para perderse entre la corteza, sentir la savia que le nutre, abandonarse en ello. De hecho ésta era su afición favorita, abandonarse, perderse, formar parte de su pequeño universo para no ser nunca reconocido por eso que llaman realidad y en lo que él veía el juego macabro de un demente.
31 Octubre 2006
Colinas Heladas
Andrés 31, oct , sin comentarios

Las colinas heladas se sitúan más allá de la aureola rosácea que amenaza con su inminente llegada, cromo traslúcido poniendo contrapunto perfecto al paisaje. Esos locos ya no habían vuelto, pero sólo él los echa de menos, los demás lo hacen por exceso y no van a permitir que vuelvan a apoderarse de nuevo de ese tarro de las esencias que tanto anhelan engullir, pues de él depende la productividad del aire, ese aire turbio y pesado del que se vanaglorian como insectos en el fango de años podridos. Aún recuerda su delgada figura, sus cabellos al viento, sus ojos cargados de una bella tristeza, profundos como un pozo infinito, su piel pálida, su discreta elegancia, su vestimenta oscura en contraste con la nieve del lugar, allí siempre nieva. “Se lo llevaron todo” dicen como pájaros de mal agüero. “No nos dejaron más que alboroto, inútil ruido de cadenas” “Tanta alquimia alborota los sentidos” “Aún huele a tierra mojada” “Que no vuelvan nunca más, aquí no queremos sueños” y otras cosas similares. Allá en lo alto las aves extrañan un aroma que las reúne en torno a un pasado, la vegetación del entorno muere al compás que impone la ignorancia y todos parecen contentos, todos menos él. ¿Y qué hacer cuando la soledad del pensamiento te envuelve haciéndote extraño a los demás? Debe llegar a esas colinas se dice, algo lo empuja a emprender ese viaje, a desafiar la aureola que los llevará al final de la noche, debe partir cuanto antes. Espera que se esconda el nimio sol del día y sale tras las primeras brumas, ansía escapar de ese aire cargado que venden en conserva, riqueza onerosa de la región. Aquí y allá fábricas, alambradas, perros asesinos, sangre en el camino, la luna refleja halos de crueldad, pero no puede detenerse ante nada, debe llegar a su destino y allí alguien lo espera, lo presiente en lo más hondo de su ser. Se le cruzan extraños prevenidos “A dónde irá ese” “Siempre ha sido sospechoso” “No debería andar nadie a estas horas por aquí” “¿Y si le paro los pies? no quiero problemas en MI casa, NUESTRA casa, la de todos los hombres de bien... La que heredamos de nuestros antepasados y que por tanto nos pertenece” “Habrá que llamar a las fuerzas del orden”. Correr... le hacen correr, los latidos le aporrean el aliento, pronto irán a buscarlo, ha despertado a la bestia, es un fugitivo sin quererlo, un animal acorralado, la maquinaria ha vuelto a engrasarse y lo devorará, le quitará hasta el consuelo del recuerdo ajeno, todo lo que cae en las tripas de la bestia es olvido, necesario olvido. Pero su fuerza emerge de muy abajo, de ruinas enterradas, de raíces de árboles eternos, del barro del camino, también del vuelo del pájaro y de la fuerza concéntrica que los sostiene, las zancadas son cada vez más largas, casi parece ingrávido, nada, ni nadie va a detenerlo, tiene que llegar. El cielo se cierra a sus espaldas, es más negro que mil noches sin luna, las arpías se relamen, igual que el verdugo ante su víctima, un estruendo lo hace tambalear, empieza a ascender, su anhelado ascenso, el sudor lo ciega por instantes, a pesar de los 15 bajo cero, parece quemarse en una inmensa hoguera hecha para brujas. Ya atisba la cima cuando un desgarro le alcanza el brazo, da sus últimos pasos salpicados en sangre y entonces ve su figura en el punto geodésico de la cumbre. Hasta aquí no llegarán, lo sabe perfectamente, sus ojos de pánico buscan refugio en su triste mirada, belleza en calma, remanso de paz en aguas cristalinas, mira atrás y comprende el significado de esos ojos que lo tienen felizmente embriagado. Mientras el viento deshace su larga melena, encuentra en su sonrisa sosiego y confianza. Pregunta por los demás. “Se fueron, no aguantaron más, el miedo les atenazó, ellos no tienen culpa... ¿Pero sabes una cosa? mientras haya gente cómo tú, nada está perdido, siempre confié en ese chico pensativo” Se abrazan mientras añoran el pasado, pronto habrá que pensar en el futuro.
24 Octubre 2006
Puig Antic en el cine y el MIL
Andrés 24, oct , sin comentarios
A mí la película me gustó más allá de echar de menos ciertas cosas que quedan un poco cogidas con alfileres, por ejemplo se pasa muy por encima la carga ideológica de Puig Antic, el ritmo es frenético al principio para ser muy ralentizado al final, en las horas previas a la ejecución fascista, momentos de angustia que sí consigue transmitir al espectador. Pero si hay algo por la que valoro especialmete la pelicula, además de la interpretación magistral de Daniel Brühl (Good bye, Lenin) es, porque dignifica al personaje, lo humaniza, sin duda un paso previo a lo que expresamente se quiere conseguir, la revisión del proceso de la muerte de un inocente por un régimen dictatorial y represor
¡Salud y memoria!
Salvador Puig Antich: Daniel Brühl
Oriol Arau: Tristán Ulloa
Jesús: Leonardo Sbaraglia
Cuca: Leonor Watling
Margalida Bover: Ingrid Rubio
Padre de Salvador: Celso Bugallo
Policía: Joaquín Climent
Policía: Antonio Dechent
Paco: Carlos Fuentes
Oriol: Joel Joan
Montse: Bea Segura
Título original: Salvador
Distribuidora: Warner
Género: Drama
Año de producción: 2006
Dirección: Manuel Huerga
Guión: Lluís Arcarazo
Fotografía: David Omedes
Música: Lluís Llach
Duración: 138 minutos
Basado en el libro: "Cuenta atrás: la historia de Salvador Puig Antich", de Francesc Escribano
¿Qué fue el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL)?
Ideológicamente, el MIL rechazaba cualquier actividad política o sindical, pues preferian una unidad de estas dos tareas, y preconizaba la agitación armada como herramienta de liberación de la clase obrera contra el capitalismo. Asumía tendencias como el consejismo y el situacionismo como alternativas al marxismo tradicional.
Eran un reducido grupo de activistas jóvenes provenientes de la clase media barcelonesa como Oriol Solé Sugranyes, Santiago Soler Amigó y después Salvador Puig Antich, amigos o hermanos entre sí. El MIL contaba también con el apoyo de otros grupos de jóvenes libertarios del sur de Francia (como Jean Marc Rouillan), organizados por Oriol Solé a raíz de su exilio en Toulouse.
El MIL inició sus actividades en febrero de 1971, estructurándose en Grupos Autónomos de Combate (GAC). Sus acciones consistían en atracos a sucursales bancarias. Con el dinero robado editaban publicaciones clandestinas y ayudaban a los comités de huelga y a los obreros represaliados.
Veian su grupo como un "grupo de apoyo" a la lucha obrera, que debía huir de crear intereses internos.
Las contradicciones entre sus miembros sobre cómo organizar la lucha pronto se hicieron patentes, hasta el punto de que el grupo decide autodisolverse en agosto de 1973. Apenas un mes después, casi todos sus componentes serían detenidos en Barcelona y enviados a prisión.
Salvador Puig Antich fue ejecutado en marzo de 1974 después de ser condenado por la muerte de un guardia civil el día que fue detenido.
Oriol Solé Sugranyes murió en las montañas navarras en abril de 1976 después de haber protagonizado, con un grupo de presos de ETA, la fuga de la prisión de Segovia.
Fuente: Wikipedia
31 Julio 2006
Dogma
Andrés 31, jul , 1 comentario
La soledad del librepensador es común en este mundo encasillado en el que vivimos, no hay alternativa válida a lo que parece que siempre ha existido y existirá ya sea por imposición divina o por decreto. Nos movemos en una encrucijada continua que apenas deja entrever unas pocas salidas a lo mismo de siempre, se tiende a sacralizar el espíritu y a repudiar la materia o viceversa, si juegas a místico, a integrante de la nueva iglesia que se atisba en el horizonte, sustituyendo a la antigua, sólo creíble por muy pocos, hay una tendencia al snobismo y al elitismo intelectual, a alejarse de “lo feo” porque molesta, no se intenta desentrañar las causas de la fealdad, simplemente se obvia ésta y se siguen creando mundos esplendorosos, supuestamente terapéuticos para toda la humanidad, como una cura de belleza necesaria para la desdichada y desgraciada materia, si te unes serás tan guapo como ellos, si no, pobrecillo de ti que no sabes percibir más allá de los sentidos, te convierten en un vulgar y trivial tullido. Si optas por la materia te conviertes en otro tipo de esclavo, abrumadoramente mayoritario en estos tiempos con respecto a los anteriores, aquí caben desde los nuevos amos del mundo, al ejecutivo más brillante y cómo no reconocido por toda la secta, hasta el nuevo rico, pasando por el obrero desclasado, el pelota de oficina de turno o el eterno aspirante a millonario, es decir cualquier ser pensante, o por lo meno supuestamente pensante, que viva para ser lo que te enseña la tele, los periódicos, las revistas, los anuncios, Internet, la escuela, la familia, la vecina del quinto, etc., intentando acumular confort que adormezca cualquier sentido crítico. ¿De verdad que no hay más donde elegir? Por supuesto que lo hay. En primer lugar creo que cualquier teoría, enseñanza, trabajo interior que se dirija al exterior, dogma, terapia, práctica espiritual, doctrina, es decir, cualquier idea sistemática que pretenda alcanzar más allá de lo que corresponde al propio individuo, debe contar con el beneplácito del nuevo receptor, pero no sólo eso, ya que si hay un rechazo manifiesto, acto que “por supuesto” traerá la correspondiente crítica, no debería insinuarse nuevamente. El librepensador jamás intentará ir más allá de la mera exposición de ideas, nunca creará un credo para ningún semejante, no condicionará, insinuará, adoctrinará, pretenderá crear adeptos, no obstante valorará cualquier iniciativa que parta de la iniciativa e inquietud propia del individuo libre, por lo menos en lo que se refiere a la pequeña esfera de la decisión tomada, decisión prendida de espíritu crítico y de observación, ya sea del entorno natural, del firmamento de estrellas, de sus iguales, mirando tanto arriba como abajo, lo bonito y lo feo, lo turbio y lo claro, lo bueno y lo malo, pues todo esto conforma en definitiva el mundo, nuestro amplio mundo.
13 Junio 2006
Buenaventura Durruti
Andrés 13, jun , 11 comentarios

Fue un anarcosindicalista con ideas propias, un hombre de acción, para quien el mundo no tenía fronteras ni la sociedad obstáculos que oponer a sus ansias revolucionarias. Nació en León el 14 de julio de 1896, en el seno de familia numerosa, sin más subsidios que la caridad humillante. Siete hermanos y una hermana, pocas letras y mucha ira contenida, ira que debió de irse desbordando a medida que los niños se hacían hombres, sobre todo si se tiene en cuenta la influencia del padre, anarquista, y el momento social, que sensibilizaba muy pronto al proletario capaz de discurrir.
La niñez de Durruti coincidió con la pérdida del imperio colonial. España era una casa solariega cargada de blasones, pero más pobre que las ratas. El paro era por entonces una especie de plaga bíblica.
Niñez miserable en León, donde empezó ganando un real diario, para acabar ingresando, como su padre, en los Ferrocarriles del Norte de España, un mundo complejísimo ideológicamente, formado por obreros muy politizados, todos ellos decididos a terminar con la explotación de la que eran víctimas, mediante la acción directa. El nuevo mecánico ajustador se afilió a la UGT. Cuando esta organización sindical declaró la célebre huelga general revolucionaria en todo el país, el 10 de agosto de 1917, fue secundada por la CNT, lo cual dio mayor virulencia al conflicto. Se trataba de proclamar en España la República democrática socialista. En esto se anticiparon a los bolcheviques rusos que se sublevaron contra la tiranía del zar en octubre, dos meses después. Se produjo el paro total, destacando Durruti en las acciones violentas, olvidando las consignas de no violencia de la UGT. Por esto fue expulsado de la organización sindical socialista. Más tarde se afiliaría a la CNT.
Su nombre saltó a los periódicos con motivo del asalto al Banco de España de Gijón. El botín 675.000 pesetas.
Las cosas se ponían feas y Durruti y su grupo, entre los que se encontraban Teodoro Arrete y Gregorio Suberviola, escapan a Francia.
En 1920, ya de vuelta en España, Durruti conoció en San Sebastián a Manuel Buenacasa, acreditado dirigente cenetista con importantes contactos políticos en Barcelona. Al parecer es Buenacasa el que lo pone en contacto Francisco Ascaso. En Barcelona consiguió trabajo en el barrio del Clot. Era un buen obrero especializado del que nadie tenía queja. Pero el proyecto de Durruti era muy distinto al de diez horas diarias de trabajo, trabajo que sin embargo necesitaba para cubrirse ante cualquier eventualidad con la policía.
Con Francisco Ascaso constituyó el grupo de acción "Los Solidarios", formado por obreros entre los que sobresalen los nombres del ya mencionado Ascaso, García Oliver (futuro ministro de Justicia en la República), Ricardo Sanz y Manuel Torres, entre otros. En mayo de 1924 fue acribillado a balazos el verdugo de la Territorial de Barcelona. Era un ajuste de cuentas y al mismo tiempo un desafío a las autoridades, que aceptaron el reto de los anarcosindicalistas. En efecto, más de doscientos anarquistas fueron encarcelados y deportados. A partir de este momento la CNT entra en la clandestinidad. En 1925, en compañía de Gregorio Jover y Francisco Ascaso, Durruti embarca hacia Argentina dispuesto a poner en práctica un nuevo método para recaudar fondos con los que liberar a los compañeros encarcelados. Se trataba del llamado "anarquismo expropiador", es decir, de jugarse la piel asaltando Bancos, en rápidos y arriesgados golpes de mano.
Durruti y los suyos eran personas dispuestas a todo, hombres sin miedo. Les guiaba un propósito redentor, la estrella inextinguible de una idea política y el convencimiento moral de la licitud de su proceder.
Su aventura continuó, de América, pasando por Canarias llegó a Inglaterra. Luego a París, donde intimó con Sebastián Faure, anarquista francés fundador de L´Agitation y Le Libertarie. Durruti, con el dinero que traía de América y el apoyo de Faure, fundó la Enciclopedia Anarquista y con Voline, Archinof y Néstor Magno puso en marcha la Librería Internacional.
Tras un intento fallido de atentado contra Alfonso XIII en París, es detenido junto a sus compañeros, dispersándose por Europa. En esta época se relaciona con anarquistas de reconocido prestigio internacional.
Proclamada la República, vuelve a España, empezando la etapa de mayor actividad política de Durruti, convirtiéndose poco a poco en la figura de mayor prestigio de CNT-FAI. Por eso no es de extrañar que disuadiera al Comité de la CNT para que no boicotease las elecciones de 1936, lo cual contribuyó en gran medida al triunfo del Frente Popular.
En Barcelona, durante el dramático mes de julio del 36, dirigió las fuerzas sindicalistas. Le vemos pegando tiros en el cuartel de las Atarazanas, donde es herido levemente en el pecho y donde moriría Ascaso. Organizadas las milicias, Companys le nombra jefe de una columna. Le asesora militarmente el comandante Martínez-Farrás.
La columna "Durruti-Farrás" constaba de unos cuatro mil voluntarios de la CNT y no pocas milicianas. Los combates más duros son librados en Caspe, que cae al segundo día de ser sitiada por la columna de Durruti. El incontenible avance y al conquista de los pueblos de los alrededores queda frenado en Pina.
En este pueblo tuvo que aguantar los duros bombardeos de la aviación enemiga, pasados los cuales avanzó de nuevo hasta ocupar Osera. Pronto había de empezar el calvario de Buenaventura Durruti, cuya columna se vio difamada a causa de los asesinatos y robos cometidos por delincuentes comunes alistados en ella. Procedían éstos de la Modelo de Barcelona, que como es sabido abrió sus puertas a todos los que cumplían condena allí.
A principios de agosto, Durruti procedió a una labor de limpieza en su columna. Es totalmente falsa la versión de Gironella, según la cual el jefe anarquista ametrallaría personalmente en la Estación de Bujaraloz, en los vagones de ferrocarril, a homosexuales y prostitutas... entre otras cosas Bujaraloz no tenía Estación de ferrocarril... Lo que sí hizo Durruti fue crear una especie de dispensario antivenéreo en Bujaraloz y mandar a los homosexuales y prostitutas a Barcelona.
En noviembre de 1936, cuando la defensa de Madrid parecía imposible, Durruti fue requerido para trasladarse con su columna a la capital sitiada. Aunque en principio se negó, accedió al traslado de sus tropas, convencido de la necesidad de su presencia entre los defensores. La orden del jefe del Estado mayor, Rojo, era que Durruti mandara a sus hombres y la columna López Tienda-Libertad. Con estas fuerzas tratarían de reforzar la defensa de la Ciudad Universitaria.
Allí se trasladaron el día 15, en la dirección del río Manzanares, río que fue cruzado por las tropas enemigas aquella misma tarde, ocupando la Escuela de Arquitectura de la Ciudad Universitaria. La columna de Durruti no puede contener el avance ni el de las jornadas sucesivas. Y se llega al día 19, en que Durruti cae sin que todavía hoy, se haya esclarecido del todo el misterio de su muerte.
Trasladado a los sótanos del hotel Ritz, entonces Hospital de las Milicias Confederadas de Cataluña, se le apreció una herida de bala, mortal de necesidad. Durruti agonizó toda la noche, muriendo hacia las cuatro de la mañana del día 20, más o menos a la hora en que era fusilado José Antonio en Alicante.
¿Represalia de los quintacolumnistas?, ¿falta de previsión de quien conducía el coche?, ¿o fue uno de sus hombres el asesino ?
Hay quien dice que fue un fatal accidente producido al disparársele, a Durruti su propio "naranjero". Otros opinan que fue una bala perdida. Una de las últimas versiones es la declaración de Antonio Bonilla, amigo y acompañante de Durruti hasta su muerte. Según esta versión, Durruti fue muerto por el sargento de artillería José Manzana. Es una historia un poco extraña que hay que recoger con reservas.
El tal Manzana, que fue campeón olímpico de tiro con pistola, salió del cuartel de Atarazanas en pleno tiroteo y se unió a los milicianos de Durruti. Desde el primer momento fue su consejero militar y hombre de confianza. Llevaba siempre consigo un "naranjero" y acompañaba aquel día 19 a su jefe en el coche. Que se sepa, no pertenecía a ninguna organización o partido y, por supuesto, tampoco a la CNT. Como en las novelas policíacas, falta el móvil. Y queda en el aire la duda de si el arma de Manzana se disparó por accidente o fue un disparo intencionado.
Para terminar, algo muy poco conocido y que demuestra hasta qué punto fue cruel nuestra guerra civil. Durruti tuvo dos hermanos falangistas, Manuel y Pedro. El primero se afilió a Falange en León y murió, se ignora cómo, por "haberse negado a prestar un servicio que probase su lealtad a la causa nacionalsindicalista". ¿Qué servicio podría ser el exigido a Manuel que prefirió la muerte a llevarlo a cabo?. El segundo, Pedro, antiguo militante de Falange, murió fusilado por los republicanos.
Historia de Durruti
Activista español
Condensar en pocas lineas la biografía de quien fué expresión cabal de la rebeldía y la utopía anarquista es tarea complicada pero necesaria, porque el testimonio de libertad en lucha que fue la vida de Buenaventura Durruti debe divulgarse ayer, ahora y siempre. Nació segundo de 8 hermanos el 14 de julio de 1896 en León, capital de la provincia española del mismo nombre. Se inicia de adolescente en la misma senda de su padre, obrero afiliado al sindicato socialista UGT. Como miembro de su sección ferroviaria, participa con ardor en la huelga general revolucionaria de agosto de 1917, impulsada en conjunto con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, anarcosindicalista); eso le costó la expulsión de la UGT por radical, la persecusión policial y la huida a Francia, donde se relaciona con exilados anarquistas, afiliándose a la CNT de Asturias al retornar a España en enero de 1919.
Se une a la pelea frontal contra la agresiva patronal de las minas asturianas y cae preso por primera vez en marzo de 1919; se fuga y en diciembre está en San Sebastián, ciudad industrial del país vasco, trabajando como metalúrgico. La burguesía impulsaba entonces una ola de asesinatos de sindicalistas y Durruti se integra a un grupo de autodefensa - Los Justicieros - que en represalia planea un golpe sensacional: atentar contra el rey Alfonso XIII que visitaría la ciudad en agosto de 1920, pero son descubiertos y deben escapar. Durruti prosigue en la labor ilegal más arriesgada por toda la peninsula; asi conoce a Francisco Ascaso, quien sería fraterno amigo y camarada. En agosto de 1922 van a Barcelona y con gente afín fundan el grupo Crisol, que luego tomará un nombre que se hara celebre en la historia libertaria: Los Solidarios. El grupo reunió a lo más valioso del proletariado catalán golpeando a la reacción donde más le dolía, hasta que la crisis política hispana trajo la dictadura del general Primo de Rivera, instaurada en septiembre de 1923 con pleno apoyo del rey. De Los Solidarios nunca se resaltará bastante la valiente defensa que hicieron de la CNT en hora tan desesperada, cuando cientos de militantes cayeron y solo pudo sobrevivir y recuperarse por sus nexos profundos con los trabajadores, pero el costo para ese colectivo combatiente y decidido fue alto: casi todos Los Solidarios murieron o purgaron largas condenas, mientras que Durruti y Ascaso tuvieron que refugiarse en París.
El fracaso de los planes insurreccionales cocinados en el exilio les impulsa a viajar a Latinoamérica en diciembre de 1924, acompañados por Gregorio Jover y en procura de fondos para el proscrito y agobiado anarcosindicalismo ibérico. Sigueron 15 meses de andanzas incríbles con acciones de guerrilla urbana para agenciarse recursos inéditas por estos lares, persecusiones y fugas escalofriantes, la ayuda solidaria de un sinfín de compañeros, las burladas furias policiales, la frugal supervivencia como asalariados en los momentos de calma, el trabajo sindical de base desarrollado en varios países y, por supuesto, la creciente leyenda en torno a la figura de aquellos hombres. En abril de 1926 regresan a Europa y les seduce una idea espectacular: secuestrar al monarca y al dictador españoles cuando visiten Parés el 14 de julio; antes de eso la policía los captura y, luego de un agitado proceso, son expulsados de Francia en julio de 1927, prosiguiendo como militantes semiclandestinos en el exterior hasta la caída de Alfonso XIII en abril de 1931.
La vuelta a Barcelona es de efervescente actividad para Durruti, ahora con su compañera Emilienne embarazada de Colette, que nacerá en diciembre del 31. Se integra a la Federación Anarquista Ibérica - FAI, organización específica anarquista creada secretamente en julio de 1927 - y con militantes allegados forma el grupo Nosotros, animadores en la CNT de una tendencia radical que no se hacía ilusiones tácticas con la recién proclamada República, pues afirmaban que el momento era para seguir avanzando. El enfrentamiento interno en la Confederación fué agriándose hasta la escisión, mientras arreciaba la represión y las provocaciones gubernamentales contra esos sencillos obreros - cuando no estaban presos, Durruti y Ascaso laboraban como mecánicos en una empresa mediana de Barcelona - que eran vistos por los bienpensantes de toda laya como el aterrador puño de la Revolucion Social. La histeria represiva cayó sobre Durruti y otros anarquistas en enero de 1932, deportándolos a Canarias y al Sahara "español". La presión popular los libero en septiembre, pero Durruti fue arrestado de inmediato por dos meses más.
Aun encarcelando a sus supuestos "líderes", las posiciones más ofensivas crecían en el seno de la CNT y del proletariado, lo que llevo al fallido intento insurreccional anarquista de enero de 1933, tras el cual Durruti debe ocultarse hasta caer preso a fines de marzo. En julio ya está en la calle, con la CNT y la FAI encarando las variaciones de la escena política, pues la derecha se aprestaba a asumir las riendas del gobierno ante el fiasco de republicanos y socialistas, lo que ocurre tras los comicios de noviembre. En diciembre hay otra fallida tentativa de huelga general insurreccional; Durruti y cientos de anarquistas van a los calabozos, pero una amnistía les permitió salir en mayo de 1934, a tiempo para que Durruti tenga papel decisivo en el traslado por carretera de 13.000 hijos de huelgistas aragoneses a Barcelona, para acogerse a la solidaridad de las familias obreras.
En octubre del 34 es la insurrección de Asturias, 14 días de heroica y desigual batalla de los trabajadores unidos contra el ejército, mientras que la represión y la indecisa conducta de la UGT y otros sectores dejaron a los anarquistas aislados en su afan de extender la flama revolucionaria. De nuevo Durruti pasa por el vaivén de meses de carcel alternando con semanas de febril militancia pública, hasta que el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936, con el crucial voto de los afiliados de CNT, marco otro vuelco a la situación. En medio de un explosivo clima político-social, se reune en Zaragoza el IV Congreso de la CNT del 1 al 15 de mayo, donde parte esencial de los debates y el ambiente de pletórico fervor anarquista que allí se vivió fue el grupo Nosotros, entregado en esos días a prepararse junto a los trabajadores para el tremendo reto que se avecinaba. Derechas e izquierdas iban al choque inevitable, iniciado más temprano que tarde con el alzamiento militar del 19 de julio de 1936.
La CNT y la FAI enfrentaron con coraje, organización y movilización de masas la superioridad facista en armas y recursos; su contribución fué decisiva para resistir el zarpazo en toda la peninsula y casi a solas derrotaron a los alzados en Cataluña, con Durruti como una de las figuras más arrojadas de esta victoria popular y sufriendo la dolorosa baja de Francisco Ascaso. El 24 de julio, desde una Barcelona donde el comunismo libertario empezaba a ser una realidad, Durruti partió con una columna armada a Zaragoza, ocupada por los golpistas. Luego de duros combates aquella milicia igualitaria, sin oficiales ni demás tramoya castrense, avanzó y estabilizó el frente de Aragon contra tropas regulares mejor equipadas, aun cuando no pudieron recuperar la ciudad.
Paralelamente, las fuerzas anarquistas apoyaron la transformación social que significó el establecimento de las colectividades agrarias aragonesas, para escándalo de comunistas, socialistas y demas acólitos del credo segun el cual no se podia ganar la guerra si al mismo tiempo se hacia la Revolución. En su persona, Durruti encarnaba lo que eran los sentimientos y metas de los trabajadores en armas, siendo un peculiar "jefe" cuyo privilegio principal era combatir en primera fila, con la única jerarquía de la estima con que lo distinguían sus iguales.
Esa vida radiante y corajuda - "El Corto Verano de la Anarquía" la llamó su cronista Enzensberger - terminaréa en noviembre de ese mismo año. El día 15 Durruti llego a reforzar la defensa de Madrid con una columna de 1800 hombres, de inmediato van a lo más duro del combate y el 19 lo alcanza una bala, cuando transitaba en area supuestamente segura. Murió en la madrugada del 20, siendo sepultado 2 días después en el cementerio de Montjuich en Barcelona, acompañado del duelo más multitudinario visto en la urbe. Como con Zamora, el Che o Zapata, su muerte tiene estigmas de traición y el principal sospechoso, el PCE stalinista, desatará pocos meses mas tarde una brutal persecución contra anarquistas y demás radicales que no solo liquidó la Revolución amenazante, sino que fué el comienzo del fin de la propia República que decían salvaguardar.
40 años de existencia intensa tuvo este hombre que lucho por sus ideales sin treguas ni fanatismos; que nunca dejó de vivir de su trabajo; que actuaba tanto como leía y pensaba; que amó, soñó y tuvo amigos entrañables. En fin, Buenaventura Durruti fué lo que fué, y también lo que de mejor queda en nosotros cuando compartimos su trayectoria luminosa.
Fuente: Barricada Libertaria
