Un año después del inicio del movimiento hay que apuntar seis axiomas que lo precisan:
1º Es un movimiento social y diverso. Aunque mayoritariamente esté integrado por jóvenes y estudiantes. Esa diversidad no solo se incrusta en el tiempo, no solo es generacional, es también política, pero mejor habría que poner el término con mayúsculas, devolviéndole la dignidad y el rigor con que nació en la antigua Grecia, no hablo de circos que venden humo, de palabrería hueca que queda en nada, cuando no se falsea impunemente, no hablo de servicios de Marketing, no hablo de empobrecimiento intelectual y de dudosa catadura moral, no hablo del demagogos que buscan embaucar en su único provecho. Hablo de diversidad política e ideológica dentro de un espectro que tiende a la izquierda, porque gran parte de la derecha siempre estuvo ajeno a estas cosas y más si les toca a ellos estar gobernando, en el inicio se veían a algunos más porque estaban los otros que solo pueden gobernar si no están ellos. Es diverso también en cuanto al estatus social de los integrantes: parados, estudiantes, jubilados, trabajadores por cuenta ajena, autónomos, amas de casa, funcionarios…
2º Es horizontal y asambleario. Utiliza la resistencia pasiva y ocasionalmente la acción directa no violenta. Matices que los acerca a la tradición libertaria en cuanto a metodología de trabajo: asamblea de barrios; comisiones de trabajo por materias; asambleas periódicas generales en las que se da cuenta de los acuerdos alcanzados en las comisiones de trabajo; hay portavoces, no líderes, nadie lleva la voz cantante y se respeta el consenso alcanzado por la mayoría; como forma de protesta se utiliza la resistencia pasiva y pacífica frente a la represión por parte de las fuerzas de seguridad del estado, frecuentemente en sentadas colectivas o en actividades que escenifican y parodian críticamente la realidad que nos rodea.
3º Se opone a ser partido político. Es el recurso al que acuden ciertos sectores de la sociedad, ya sea bien intencionadamente o todo lo contrario, ante el desconcierto que supone no poder encuadrar al movimiento bajo los parámetros de la política tradicional del siglo pasado. Si así lo hicieran supondría el suicidio del propio movimiento; primero porque estaría entrando en el juego el cual critica y el cual urge a renovarse profundamente: el sistema electoral, que no es equitativo y está lejos de suponer una equiparación en cuanto a validez de todos los votos, la Ley D’Hont lo impide; en segundo lugar y complementado por el primer punto, porque sería exponer al propio movimiento a un resultado electoral previsible, sujeto finalmente a la valoración parcial, unidireccional y a todas luces reduccionista que supone la democracia representativa y más con la ley anteriormente citada.
4º El objetivo principal del movimiento es dar más poder de decisión al ciudadano. Acercar esa capacidad de poder incidir en la vida pública y política del estado al propio ciudadano. Ir más allá del voto cada cuatro años como único instrumento, legitimizado desde las instituciones, para poder elegir a unos representantes políticos, cada vez más alejados de los intereses reales de las personas y que no son capaces de bajar de sus atalayas, las cuales han ido creando bajo imputaciones de corrupción, derroche y mal gestión de los recursos públicos y malas prácticas en general, que nada tienen que ver con el supuesto fin de servicio público eficiente que comprenden sus labores.
5º Es fundamental como poder de convocatoria, el uso que hace de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Terreno aún “virgen” para ciertos sectores de control, que por el contrario sí pueden manipular otros medios de comunicación adscritos normalmente a alguna de las dos tendencias políticas predominantes. Instrumentos que permiten un rápido poder de convocatoria y fomentan la participación y la interacción entre los actores sociales implicados en los foros correspondientes.
6º Repercusión mundial. Pero sin duda, la más grande de las conquistas que ha hecho el movimiento tiene que ver con la influencia que ha tenido internacionalmente en otros países. En un mundo globalizado y favorecido por las tecnologías a que se aludía en el punto anterior, todo el flujo de información circula mucho más rápido y todo se expande con mayor rapidez. El movimiento ha puesto sobre el terreno de las reivindicaciones sociales y políticas, un modelo diametralmente opuesto al tradicional, y eso se ha calado en otros puntos del planeta para deleite de todos los que ven en el movimiento un punto de partida hacia un mundo mejor.
Los acontecimientos que se suceden no hacen más que ahondar en la necesidad del movimiento, que por otro lado madura y mejora con el tiempo. Es solo el principio.
